Joe Montana encarna mejor que nadie el ideal del quarterback de fútbol americano: inteligencia táctica superior, precisión quirúrgica en el pase y una capacidad para brillar en los momentos de mayor presión que le valió el sobrenombre de Joe Cool. Sus cuatro títulos de Super Bowl con los San Francisco 49ers lo sitúan en la cúspide de la historia de la NFL.
Notre Dame y el inicio de una leyenda
Nacido el 11 de junio de 1956 en New Eagle, Pensilvania, Montana jugó en la Universidad de Notre Dame, donde ya protagonizó varias remontadas épicas que prefiguraron lo que haría en la NFL. Los San Francisco 49ers lo eligieron en la tercera ronda del draft de 1979. El entrenador Bill Walsh lo consideró el ejecutor perfecto de su sistema de West Coast Offense.
Las primeras temporadas fueron de adaptación. Pero en el Super Bowl XVI, Montana ya era el líder indiscutible del equipo y fue nombrado MVP del partido. Era 1982 y comenzaba una dinastía.
La era dorada de los 49ers
Entre 1981 y 1989, los 49ers ganaron cuatro Super Bowls. Montana estuvo en el centro de todos ellos. Su comprensión del sistema de Walsh, su capacidad para leer la defensa y redistribuir el balón en fracciones de segundo, y su precisión —que llegó al 63,2 % de pases completados en carrera, extraordinario para su época— lo convirtieron en el quarterback más difícil de defender.
La imagen más icónica de Montana es la del Super Bowl XXIII frente a los Cincinnati Bengals. Con poco más de tres minutos por jugar y los 49ers perdiendo, Montana tomó el campo y protagonizó una de las grandes drives de la historia. El touchdown final a John Taylor con 34 segundos por jugar es un momento grabado a fuego en la memoria colectiva del deporte americano.
Clase, precisión y legado
Montana nunca fue interceptado en un partido de Super Bowl, completó 83 de 122 pases en cuatro finales y acumuló 11 touchdowns. Esos números son el mejor argumento para entender por qué tantos analistas lo consideran el mejor quarterback de la historia, incluso por encima de Tom Brady.
Fue seleccionado para ocho Pro Bowls y es miembro del Pro Football Hall of Fame desde 2000. Su influencia sobre la posición de quarterback fue tan profunda que Brady, su sucesor en muchos aspectos, ha reconocido haberlo estudiado como modelo. Joe Montana no fue el atleta más físico ni el de mayor movilidad, pero en los momentos en que el partido se decidía, nadie era mejor que él.