Lawrence Taylor transformó la defensa del fútbol americano de una manera tan radical que los entrenadores de todo el país tuvieron que replantear sus sistemas de juego. Antes de LT, la posición de linebacker tenía un perfil definido; después de él, la NFL nunca volvió a ser la misma.
El atleta que llegó de Carolina del Norte
Nacido el 4 de febrero de 1959 en Williamsburg, Virginia, Taylor jugó en la Universidad de Carolina del Norte, donde su impacto defensivo ya resultaba descomunal. Los New York Giants lo eligieron con el segundo pick del draft de 1981. El entrenador defensivo Bill Parcells supo desde el primer día que tenía entre manos algo extraordinario.
Desde su primera temporada, Taylor fue nombrado Novato Defensivo del Año. Era el principio de una carrera que definiría una era.
Un jugador que cambiaba los planes del rival
Lo que diferenciaba a Taylor de cualquier otro linebacker era la combinación de velocidad explosiva, fuerza descomunal e instinto para encontrar al quarterback. Era capaz de superar en velocidad a receptores y en fuerza a tackles ofensivos. Los coordinadores ofensivos de la liga empezaron a diseñar sus jugadas pensando en cómo contenerlo.
En 1986 tuvo la temporada individual más dominante de cualquier defensor en la historia de la NFL: 20,5 capturas de quarterback, múltiples jugadas decisivas y un nivel de destrucción que le valió el MVP de la liga, algo casi inaudito para un jugador defensivo. Los Giants ganaron ese año el Super Bowl XXI.
Taylor fue seleccionado para diez Pro Bowls y nombrado en el equipo All-Pro ocho veces. En 1999 fue elegido en el equipo del siglo de la NFL.
Impacto más allá del campo
La influencia de Taylor se mide también en los cambios reglamentarios que provocó. La NFL introdujo reglas específicas para proteger al quarterback en parte por la brutalidad de sus embestidas. Su irrupción también popularizó la figura del agente libre especializado en presión sobre el quarterback, figura hoy omnipresente en cualquier equipo de élite.
Fuera del campo, Taylor afrontó problemas personales relacionados con el consumo de sustancias, algo que él mismo reconoció públicamente. Pero su legado deportivo quedó blindado cuando fue incluido en el Pro Football Hall of Fame en 1999, en su primer año de elegibilidad.
El defensor que redefinió la posición
Hoy en día, cualquier outside linebacker de élite es comparado con Lawrence Taylor. Jugadores como Derrick Thomas, Reggie White o los actuales Myles Garrett y Micah Parsons son valorados en función de cuánto se acercan al estándar que LT estableció hace cuatro décadas. Ese es el verdadero legado de Lawrence Taylor: haber fijado un listón que nadie ha conseguido alcanzar del todo.