Walter Payton fue más que un corredor de fútbol americano extraordinario. Fue el emblema de los Chicago Bears durante trece temporadas, un atleta que desbordaba elegancia y potencia en cada acarreo, y un hombre que dejó una huella tan profunda fuera del campo como dentro de él.
Del Jackson State a los Bears
Nacido el 25 de julio de 1954 en Columbia, Misisipi, Payton jugó en el Jackson State College, una universidad históricamente negra donde sus estadísticas ya eran descomunales. Los Chicago Bears lo eligieron con el cuarto pick del draft de 1975. Tardaría apenas una temporada en convertirse en el motor del equipo.
Su apodo, “Sweetness”, reflejaba la fluidez con la que se movía por el campo. Pero no había nada dulce en la intensidad con la que se preparaba: sus entrenamientos en la colina de Arlington Heights eran legendarios por su dureza.
El récord y el Super Bowl
En 1977, Payton estableció el récord de yardas en un solo partido con 275, una marca que resistió décadas. A lo largo de su carrera fue seleccionado para nueve Pro Bowls y ganó el Premio al Jugador Más Valioso de la Liga en 1977.
El momento cumbre llegó en la temporada 1985, cuando los Bears arrasaron en la NFL. Payton no fue el protagonista en la final —fue Jim McMahon como quarterback y el defensor William “Refrigerator” Perry quien se llevó los titulares—, pero su contribución al equipo más dominante de aquella época fue fundamental. El Super Bowl XX se ganó 46-10 frente a los New England Patriots.
Cuando se retiró en 1987, Payton era el máximo anotador en yardas por tierra de toda la historia de la NFL con 16.726. La marca resistió hasta que Emmitt Smith la superó en 2002.
Un legado más grande que el deporte
Payton fue diagnosticado en 1998 con una enfermedad hepática rara llamada colangitis esclerosante primaria. Anunció públicamente su enfermedad con la misma dignidad que caracterizó toda su vida. Falleció el 1 de noviembre de 1999, a los 45 años.
La NFL decidió renombrar su premio al mejor ciudadano deportivo con su nombre: el Premio Walter Payton al Jugador del Año es hoy el reconocimiento más emotivo de la liga. Fue introducido en el Pro Football Hall of Fame en 1993, en su primer año de elegibilidad. Décadas después de su muerte, Walter Payton sigue siendo el nombre que se pronuncia cuando se habla de grandeza humana en la NFL.