Cuando Tom Brady se retiró definitivamente en febrero de 2023, la discusión sobre el mejor quarterback de la historia de la NFL había quedado prácticamente cerrada para la mayoría de expertos y aficionados. Sus siete títulos de Super Bowl, distribuidos entre 23 temporadas, son la cifra más llamativa de una carrera repleta de récords.
De la elección 199 del draft a la cima de la historia
Brady fue seleccionado en la sexta ronda del draft del año 2000 por los New England Patriots, la posición 199 en el orden general. Pocas selecciones en la historia del deporte profesional han resultado tan rentables. En su segunda temporada, con solo 24 años, condujo a los Patriots a su primer Super Bowl tras la lesión del titular Drew Bledsoe, y ganó el título derrotando a los St. Louis Rams en uno de los mayores upset de la historia del partido.
Lo que siguió fue una acumulación de éxitos sin precedentes. Bajo la dirección del entrenador Bill Belichick, Brady y los Patriots construyeron la dinastía más dominante en la era moderna de la NFL, con seis apariciones en el Super Bowl entre 2001 y 2018, ganando en cinco ocasiones.
El séptimo título: el más sorprendente
En 2020, con 43 años, Brady tomó la decisión de dejar New England y firmar con los Tampa Bay Buccaneers, una franquicia sin títulos desde 2002. En su primera temporada en Tampa, Brady lideró al equipo hasta el Super Bowl LV, que se disputó en el propio estadio de los Buccaneers en Tampa, y ganó su séptimo anillo derrotando a los Kansas City Chiefs de Patrick Mahomes por 31-9. Fue la primera vez en la historia que un equipo disputó el Super Bowl en su propio campo, y Brady fue nombrado MVP del partido.
Récords en los playoffs: una categoría propia
Los números de Brady en postemporada son tan extraordinarios que merecen un análisis separado. Acumuló 11.317 yardas de pase en los playoffs, superando en más de 2.000 a cualquier otro quarterback. Sus 89 touchdowns en playoffs casi doblan los del siguiente en la lista. Ganó 35 partidos de playoff, también récord absoluto. En los momentos de mayor presión, cuando más importaban los resultados, Brady rindió de manera excepcional.
El legado que definió una era
Brady jugó en una época en la que la NFL había evolucionado hacia un juego mucho más favorable para los quarterbacks, con reglas de protección al pasador que facilitaban las estadísticas ofensivas. Sin embargo, su capacidad de leer defensas, tomar decisiones rápidas y mantener el nivel durante más de dos décadas lo diferencian de cualquier contemporáneo. Se retiró con 89.214 yardas de pase en temporada regular, también récord de la NFL.
Su historia es, en muchos sentidos, la historia de cómo la perseverancia, la preparación y la inteligencia táctica pueden superar las limitaciones físicas que convencieron a 198 equipos de no seleccionarle en el draft de 2000.