El fútbol australiano es un deporte de contacto. No tan brutal como el rugby o el fútbol americano, pero significativamente más físico que el fútbol o el baloncesto. El tackle es la herramienta principal de la defensa y es una de las acciones más fundamentales del juego. Sin la posibilidad de derribar al portador del balón, el fútbol australiano no sería ni remotamente el mismo deporte.
Qué es el tackle
El tackle es la acción mediante la cual un jugador defensor detiene o derriba al portador del balón. En el fútbol australiano, el defensor puede agarrar, envolver o derribar al atacante que lleva el balón, siempre que el contacto se realice dentro de una zona permitida del cuerpo: por encima de las rodillas y por debajo de los hombros. No se permite hacer tackle por debajo de las rodillas (es peligroso y puede provocar lesiones de rodilla graves), ni por encima de los hombros (zona del cuello y la cabeza), ni empujar al rival por la espalda.
Cuando el tackle es válido y el jugador queda retenido, está obligado a intentar deshacerse del balón de inmediato. Si no lo hace, el árbitro puede sancionar la infracción conocida como holding the ball.
El holding the ball
El holding the ball es una de las reglas más discutidas y difíciles de aplicar con consistencia en el fútbol australiano. Se produce cuando el árbitro considera que un jugador tackleado tuvo la oportunidad de deshacerse del balón (pasarlo mediante handball o botarlo) pero optó por retenerlo. La sanción es un golpe franco para el equipo defensor desde el punto donde se produjo la infracción.
La clave de la regla es el concepto de “prior opportunity” (oportunidad previa). Si el jugador es tackleado inmediatamente después de recibir el balón, sin haber tenido tiempo de hacer nada con él, el árbitro suele no sancionar el holding the ball y concede una ball-up (saque neutral entre dos jugadores). Pero si el jugador ya llevaba el balón y tuvo tiempo de pasarlo o botarlo antes de ser tackleado, la sanción es aplicable.
Esta interpretación subjetiva hace que el holding the ball sea una de las reglas más debatidas entre jugadores, entrenadores y aficionados. Lo que un árbitro considera “tiempo suficiente para deshacerse del balón” puede variar de partido a partido e incluso dentro del mismo partido.
El tackle como habilidad
En la AFL moderna, el número de tackles por partido es una estadística importante. Los equipos que realizan muchos tackles agresivos son generalmente equipos que ejercen mucha presión sobre el rival y generan muchos golpes francos. Los jugadores más combativos, especialmente los midfielders y los half-backs, son muy valorados por su capacidad de tacklear con eficacia y consistencia.
Un buen tackleador no se limita a agarrar al rival: anticipa el movimiento del portador del balón, calcula el momento del agarre para maximizar la presión y coloca el cuerpo de forma que resulte difícil para el atacante ejecutar un handball limpio. Los grandes tackleadores de la AFL son capaces de derribar al rival y al mismo tiempo provocar que suelte el balón, generando una situación de balón libre que puede ser recogida por un compañero.
Tackle alto y acciones peligrosas
El tackle alto, que implica contacto en el cuello o la cabeza del rival, está prohibido y se sanciona de forma especial. En la AFL existe un sistema de sanciones que puede incluir tarjetas (desde el rojo que supone la expulsión inmediata hasta sanciones que se aplican en jornadas posteriores) para las acciones peligrosas. Las normas sobre el tackle alto se han endurecido en los últimos años como respuesta a la preocupación creciente por las lesiones de cráneo y los traumatismos, siguiendo la tendencia de otros deportes de contacto como el rugby y el fútbol americano.
El flood y la defensa colectiva
Más allá del tackle individual, el fútbol australiano moderno ha desarrollado complejas estrategias defensivas colectivas. Una de las más habituales es el flood, en el que varios jugadores retroceden hacia su propio arco para crear una muralla defensiva que dificulta el acceso del equipo rival a zonas de puntería. En este sistema, el tackle colectivo (varios jugadores presionando al portador simultáneamente) es especialmente efectivo para generar congestión y recuperar el balón.