El tiro libre es la forma de reanudar el juego tras una infracción. Dependiendo de la gravedad y el tipo de falta, el árbitro señala un tiro libre directo (desde el que se puede marcar gol directamente) o indirecto (donde el balón debe ser tocado por un segundo jugador antes de entrar en la portería). Las faltas más graves, como entradas peligrosas o mano deliberada, dan lugar a tiro libre directo; las infracciones técnicas o el juego peligroso sin contacto originan tiro libre indirecto.
La barrera es el elemento defensivo más visible en los tiros libres. Los defensores forman una línea de jugadores a 9,15 metros del balón para obstruir el trayecto hacia la portería. El lanzador debe entonces decidir si dispara por encima de la barrera (con un disparo elevado y con efecto), por el lado libre de la barrera (doblando el tiro con efecto exterior) o por debajo de la barrera si es una falta muy cercana. Algunos equipos colocan también un jugador propio en la barrera para intentar desviar el balón al sprint en el momento del disparo.
Jugadores especializados en tiros libres como Juninho Pernambucano, Roberto Carlos, Ronaldinho o David Beckham han convertido esta jugada en un arte que combina física y técnica. El efecto Magnus (la curva que el balón adquiere por su rotación) permite trayectorias casi imposibles de prever para los porteros. El “tiro libre a lo Juninho” con la rosca externa es uno de los patrones más analizados en la biomecánica del fútbol.