Las mazas son el aparato más técnicamente demandante de la gimnasia rítmica, no solo por la habilidad requerida para manejarlas, sino también por el nivel de coordinación bilateral que exigen. A diferencia del resto de aparatos, que se usan de uno en uno, las mazas siempre se trabajan en pareja. Esto significa que la gymnasta debe gestionar dos trayectorias simultáneas en el aire, dos capturas que a menudo ocurren en posiciones corporales complejas, y la asimetría de movimientos entre la mano derecha y la izquierda.
Los movimientos con mazas que más valor aportan en la puntuación de dificultad de aparato son los lanzamientos de alta dificultad: lanzamientos simultáneos con rotación del cuerpo entre el lanzamiento y la captura, intercambios en los que cada mano lanza y recoge la maza de la otra mano, y capturas de una sola mano de dos mazas lanzadas simultáneamente. Cada uno de estos elementos requiere un trabajo previo de miles de repeticiones para que la captura sea segura y el movimiento corporal no se vea interrumpido por la dificultad del aparato.
La estética de las mazas en competición es diferente a la de otros aparatos. Las trayectorias de dos objetos en el aire crean patrones visuales complejos que, cuando son ejecutados con sincronía perfecta, producen imágenes muy atractivas. Por esta razón, los jueces artísticos también valoran la calidad coreográfica de las manipulaciones con mazas: los movimientos de molino continuo, los círculos en distintos planos y la coordinación entre los dos aparatos para crear figuras visuales cohesionadas son aspectos que contribuyen a la nota artística.