La nota D es el componente de la puntuación que mide la ambición técnica de una rutina de gimnasia rítmica. Representa la suma acumulada de todos los elementos de dificultad —corporales y de aparato— que la gymnasta logra ejecutar y que las juezas reconocen durante el ejercicio. En el sistema de puntuación actual de la FIG, la nota D es abierta: no existe un máximo establecido, lo que significa que las gimnastas siempre tienen incentivo para incorporar más y mejores elementos de dificultad en sus rutinas.
Esta característica de la nota D sin límite superior ha transformado la evolución del deporte en los últimos años. Las gimnastas y sus entrenadores buscan constantemente incorporar nuevos elementos de mayor valor, lanzamientos más altos, giros con más rotaciones y combinaciones más complejas entre las dificultades corporales y de aparato. Esta carrera por la dificultad ha elevado enormemente el nivel técnico de la competición de élite, aunque también ha generado debate sobre si el énfasis en la dificultad puede ir en detrimento de la expresión artística.
La nota D interactúa con la nota E y la nota A para determinar la puntuación final de la rutina. Una nota D muy alta puede compensar una nota E ligeramente inferior si la acumulación de elementos de dificultad bien ejecutados supera las deducciones por errores de ejecución. Los mejores ejercicios del mundo combinan una nota D muy elevada con una nota E casi perfecta y una nota A sobresaliente, lo que requiere un equilibrio entre la ambición técnica y la perfección en la ejecución que solo las gimnastas de élite absoluta son capaces de mantener.