El sistema de puntuación de la gimnasia en trampolín es uno de los más sofisticados del deporte acrobático. Combina la valoración subjetiva de los jueces de ejecución con componentes objetivos medidos electrónicamente, lo que lo convierte en un sistema más fiable y menos susceptible a sesgos que los de otras disciplinas de la gimnasia. Entenderlo permite apreciar mucho mejor lo que ocurre en una competición.
Los tres componentes del trampolín individual
La puntuación total en el trampolín individual suma tres componentes independientes:
Dificultad (D)
La dificultad es la suma de los valores numéricos de cada uno de los 10 saltos de la serie. Cada salto tiene un valor asignado en el Código de Puntos FIG que depende del número de mortales y de giros que incluye y de la posición corporal en la que se ejecuta (agrupado, carpado o extendido). No hay límite teórico para la dificultad: cuantos más y más complejos sean los saltos, más alta será la nota de dificultad.
El panel de jueces de dificultad es pequeño (generalmente dos jueces) y su función es verificar que los saltos ejecutados corresponden a los declarados por el atleta antes de la actuación. Si el atleta cambia un salto durante la ejecución, se aplica el valor del salto ejecutado, que puede ser menor.
Ejecución (E)
La ejecución es la valoración de la calidad técnica de cada salto. Cinco jueces puntúan la ejecución, y para obtener la nota final se eliminan la puntuación más alta y la más baja de las cinco, calculando la media de las tres restantes. Esta eliminación de extremos reduce el impacto de los jueces más generosos o más estrictos.
Los jueces de ejecución descuentan puntos por errores técnicos: piernas separadas, pies sin punta, posición corporal imprecisa, aterrizajes desequilibrados, desplazamiento horizontal excesivo. La nota de partida en ejecución es la máxima posible, y los jueces van descontando en décimas según los errores observados.
Tiempo de vuelo (T)
El tiempo de vuelo es el componente más objetivo del sistema: se mide electrónicamente mediante sensores colocados en la malla del trampolín que detectan con precisión los momentos en que el atleta contacta y despega del aparato. La suma de todos los tiempos de vuelo de los 10 saltos da la puntuación de este componente.
El tiempo de vuelo es un indicador de calidad porque refleja la altura media de los saltos: un atleta que salta más alto pasa más tiempo en el aire. Además, saltar más alto facilita la ejecución de los elementos porque hay más tiempo disponible para completar las rotaciones y las giros con limpieza.
La puntuación del trampolín sincronizado
En el trampolín sincronizado, los componentes de dificultad y ejecución funcionan igual que en el individual, pero el tiempo de vuelo se sustituye por el componente de sincronía.
Los jueces de sincronía (generalmente cinco, con eliminación de extremos) evalúan continuamente la coordinación entre los dos atletas: si están en el aire al mismo tiempo, si alcanzan la misma altura, si sus posiciones en el punto más alto del vuelo son idénticas. Los descuentos por falta de sincronía pueden ser significativos y marcar la diferencia entre ganar y perder.
La puntuación en el DMT y el tumbling
En el doble minitramp y el tumbling, el sistema es más sencillo: solo se combinan dificultad y ejecución. No hay componente de tiempo de vuelo ni de sincronía. Los jueces de ejecución aplican los mismos criterios de calidad técnica que en el trampolín individual, con especial atención al aterrizaje final.
El papel del desplazamiento horizontal
En el trampolín individual, existe una penalización adicional por desplazamiento horizontal: si el atleta se desplaza excesivamente hacia los lados o hacia delante/atrás durante la serie, los jueces pueden aplicar descuentos. El ideal es saltar perfectamente en vertical, de modo que todos los saltos se realicen en el mismo punto de la malla. El desplazamiento indica pérdida de control y dificulta la ejecución de los saltos siguientes.
Esta penalización, aunque no siempre visible para el público no especializado, puede ser determinante en competiciones de alto nivel donde las diferencias entre atletas son de pocas décimas.