En la gimnasia en trampolín, la forma en que el cuerpo se posiciona durante un salto no es una cuestión estética: es un criterio técnico fundamental que determina la dificultad del elemento y su valor en el Código de Puntos. Las tres posiciones corporales básicas están perfectamente definidas en el reglamento de la FIG y los jueces las evalúan con precisión en cada salto.
Las tres posiciones básicas
Agrupado (tucked)
En la posición agrupada, el atleta encoge el cuerpo al máximo: las rodillas se llevan hacia el pecho, los talones se acercan a los glúteos y los brazos envuelven las piernas para mantener la posición. Es la posición en la que el radio de giro es más pequeño, lo que hace las rotaciones más rápidas y, en consecuencia, más fáciles de controlar.
Un mortal agrupado es, técnicamente, el elemento más accesible de su categoría. En competición de élite se usa frecuentemente para elementos de salida o de inicio de series donde el atleta quiere asegurar la rotación.
Carpado (pike)
En la posición carpada, el cuerpo se dobla completamente por las caderas mientras las piernas permanecen totalmente estiradas y los pies en punta. El torso se acerca a las piernas, con los brazos extendidos hacia los pies o en posición paralela a las piernas. Es una posición que exige una gran flexibilidad de caderas y tendones.
El carpado tiene un radio de giro intermedio: mayor que el agrupado (las piernas estiradas aumentan la longitud del cuerpo) pero menor que el extendido. Las rotaciones son algo más lentas y exigen más control que en agrupado. Un mortal carpado vale más puntos que el mismo mortal agrupado.
Extendido (layout o straight)
La posición extendida es la más exigente: el cuerpo permanece completamente recto, con piernas juntas, pies en punta, brazos pegados al cuerpo y todo el eje corporal alineado. No hay ningún doblez. El radio de giro es máximo, lo que hace las rotaciones lentas y exige mucha más potencia y velocidad angular para completar el mismo número de giros que en las otras posiciones.
Los elementos en posición extendida tienen el valor de dificultad más alto de su categoría. Un doble mortal extendido es significativamente más difícil que un doble mortal agrupado y tiene un valor de Código de Puntos notablemente superior.
Los giros: otro eje de complejidad
Además de las tres posiciones corporales, los elementos pueden incluir giros longitudinales (rotaciones sobre el eje vertical del cuerpo). Los giros se miden en cuartos de giro y pueden combinarse con cualquiera de las tres posiciones corporales.
Un mortal con un giro completo es más difícil que sin giro. Un mortal con giro y medio (540°) más aún. Los elementos de máxima dificultad en el trampolín de élite combinan mortales múltiples con cuatro o más giros, en posición extendida. Estos son los elementos que aparecen en los campeonatos mundiales y que llevan las notas de dificultad a niveles que habrían parecido imposibles hace dos décadas.
Notación de los elementos
El Código de Puntos FIG utiliza un sistema de notación para describir cada elemento de forma precisa. Cada posición corporal tiene una letra asignada:
- O (o ninguna letra en algunos sistemas): agrupado (del francés ouvert o el inglés tucked).
- C: carpado (coupé en francés, pike en inglés).
- L: extendido (layout o straight).
A esta letra se añade el número de mortales y la cantidad de giros, expresada en décimas. Un elemento “doble mortal carpado con dos giros” queda codificado de forma precisa en el lenguaje técnico de la FIG. Los jueces de dificultad verifican que el atleta ejecuta exactamente los elementos que ha declarado con la posición corporal correcta.
La importancia para los jueces de ejecución
Los jueces de ejecución no solo valoran si el elemento se ha completado: valoran la calidad de la posición corporal durante todo el vuelo. En el agrupado, las rodillas deben estar completamente pegadas al pecho. En el carpado, las piernas deben estar perfectamente estiradas y el ángulo del doblez de cadera debe ser pronunciado. En el extendido, cualquier doblez visible en rodillas, caderas o espalda se penaliza.
Esta evaluación continua de la posición es lo que da valor artístico y técnico al trampolín de élite: no basta con completar la rotación, hay que hacerlo con la forma correcta de principio a fin.