Con la introducción del sistema de puntuación abierto D+E en 2006, el concepto de “nota máxima” en gimnasia cambió radicalmente. Ya no existe un techo de 10 puntos: la nota final es la suma de dificultad (sin límite teórico) más ejecución (máximo 10 puntos), lo que significa que las notas más altas de la historia se han registrado en las últimas décadas, no en la época dorada del 10 perfecto.
El contexto del sistema D+E
En el sistema anterior, la nota máxima era 10.0 y fue alcanzada múltiples veces. Con el sistema D+E, las notas son nominalmente más altas pero el sistema es diferente en su filosofía: no hay un ideal de perfección en un número redondo, sino que la nota refleja la suma de complejidad técnica y calidad de ejecución.
Las notas más altas del sistema D+E en artística masculina suelen estar en suelo, barra fija y barras paralelas (donde la dificultad acumulable es mayor). En artística femenina, suelo y bóveda son los aparatos donde se registran habitualmente las puntuaciones más altas.
Los gimnastas con las notas más altas
Artística femenina
Simone Biles es la gimnasta que más frecuentemente ha registrado las notas más altas de la historia en artística femenina. Sus rutinas de suelo y bóveda han establecido marcas que ninguna otra gymnasta ha igualado, gracias a la combinación de una puntuación D excepcional (derivada de su dificultad sin precedentes) con puntuaciones E muy altas.
En los Campeonatos del Mundo y los Juegos Olímpicos de su carrera, Biles ha obtenido repetidamente notas finales en suelo superiores a 14.0 puntos, y en bóveda ha registrado algunas de las puntuaciones más altas de la historia del aparato.
Artística masculina
En masculino, barra fija ha sido históricamente el aparato donde se registran las notas más altas, gracias a la posibilidad de acumular muchos elementos de alta dificultad. Gymnastas como el chino Zou Kai, el japonés Kohei Uchimura y el brasileño Arthur Zanetti han registrado en diferentes aparatos algunas de las notas más altas del palmarés mundial.
La evolución de las notas a lo largo del tiempo
Una de las consecuencias del sistema D+E ha sido la “carrera de la dificultad”: como no hay límite en la puntuación D, los gymnastas tienen un incentivo permanente para aprender elementos cada vez más difíciles. Esto ha llevado a que las notas máximas del sistema hayan ido subiendo de forma constante a lo largo de los ciclos olímpicos desde 2006.
Una nota que era récord en los primeros años del nuevo sistema puede ser ahora una nota ordinaria entre los mejores gymnastas, lo que refleja hasta qué punto el nivel técnico global de la gimnasia ha avanzado en las dos últimas décadas.
Los 10 perfectos: un apéndice histórico
Para los nostálgicos del sistema antiguo, los siete 10 perfectos de Nadia Comaneci en Montreal 1976 siguen siendo el hito simbólico más importante de la historia de la puntuación en gimnasia. Aunque el sistema ha cambiado, el 10 perfecto sigue siendo el estándar cultural de la excelencia en el deporte, tan emblemático que cualquier actuación extraordinaria en cualquier deporte se compara con esa nota.