En 1950, trece golfistas profesionales se reunieron en Wichita, Kansas, con un propósito claro: crear un circuito profesional que permitiera a las mujeres ganarse la vida jugando al golf. El resultado fue la Ladies Professional Golf Association, más conocida como LPGA Tour, el circuito de golf femenino más antiguo y prestigioso del mundo. Más de setenta años después, el LPGA es una organización global con torneos en todos los continentes y premios en metálico que superan los 100 millones de dólares anuales.
El camino no fue fácil. Las pioneras del circuito tuvieron que competir con presupuestos mínimos, conduciendo ellas mismas de torneo en torneo, cargando sus propias bolsas y cobrando premios que habrían parecido irrisorios incluso para los estándares de la época. Babe Zaharias, la atleta olímpica reconvertida en golfista, fue la gran estrella de los primeros años, y su carisma contribuyó decisivamente a la supervivencia del circuito en sus inicios más frágiles.
Estructura y funcionamiento del circuito
El LPGA Tour organiza en la actualidad más de 30 torneos anuales repartidos por Estados Unidos, Asia, Europa y Australia. Los premios totales han crecido exponencialmente en las últimas décadas: en 1980 el fondo total era de unos cuatro millones de dólares; en 2024 superaba los 130 millones. Esta evolución refleja tanto el crecimiento de la popularidad del golf femenino como el aumento del interés comercial, especialmente en Asia.
El circuito culmina cada año con el Tour Championship, torneo que reúne a las mejores jugadoras de la temporada. El ranking mundial de golf femenino (Rolex Rankings) determina las clasificaciones, y las jugadoras acumulan puntos en los torneos del LPGA, del Ladies European Tour (LET) y de otros circuitos regionales reconocidos.
Los cinco majors del golf femenino son el evento más importante del calendario: el Chevron Championship (celebrado en California), el US Women’s Open (el más histórico y prestigioso), el Women’s British Open (integrado en el calendario LPGA desde 2001), el KPMG Women’s PGA Championship y el Evian Championship (el único major europeo, disputado en los Alpes franceses).
El fenómeno surcoreano
Si hay un fenómeno que define el LPGA Tour del siglo XXI es la dominancia de las jugadoras surcoreanas. A partir de Se Ri Pak, que ganó dos majors en su temporada de rookie en 1998 y se convirtió en heroína nacional en Corea del Sur, las golfistas de ese país empezaron a llegar al circuito americano en oleadas.
El impacto fue masivo: Annika Sörenstam, la golfista sueca que dominó el circuito entre 1995 y 2008 con 72 victorias en el LPGA, tuvo que convivir desde sus últimos años de carrera con una nueva generación de surcoreanas técnicamente perfectas, mentalmente sólidas y entrenadas desde la infancia con una disciplina extraordinaria. Inbee Park, Lydia Ko, Ko Jin-young y Nelly Korda —esta última estadounidense— han sido las figuras dominantes de los años más recientes.
Influencia global y legado
El LPGA Tour no es solo el circuito de golf femenino de referencia; es también el espejo en el que se miran el resto de circuitos femeninos del mundo. El Ladies European Tour (LET), el Japan LPGA Tour, el Korea LPGA Tour y el Symetra Tour (el circuito de desarrollo americano) forman un ecosistema global en el que el LPGA actúa como cima de la pirámide.
El éxito del circuito ha tenido consecuencias que van más allá del deporte: ha normalizado la figura de la deportista de élite profesional, ha impulsado el golf femenino en países donde era prácticamente inexistente y ha demostrado que las competiciones femeninas pueden generar interés comercial y audiencias relevantes cuando se les da visibilidad y recursos suficientes.