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El golpe de golf en la Luna: la historia del tiro más largo de la historia

En 1971, el astronauta Alan Shepard llevó un palo de golf a la Luna y realizó dos golpes que viajaron cientos de metros en la superficie lunar. Es el tiro de golf más largo jamás documentado y una de las anécdotas más increíbles de la historia del deporte.

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El contrabando más improbable de la historia espacial

El 31 de enero de 1971, la nave espacial Apollo 14 despegó desde Cabo Cañaveral con destino a la Luna. Entre el equipamiento científico cuidadosamente catalogado por la NASA, había un objeto completamente no oficial que el comandante Alan Shepard había introducido sin comunicárselo oficialmente a sus superiores hasta el último momento: la cabeza de un hierro 6 de golf, diseñada para acoplarse al extremo del mango de una herramienta de muestreo de suelo lunar.

Shepard era un apasionado del golf. El primer estadounidense en volar al espacio —en 1961— había sido apartado de los vuelos durante años a causa de una enfermedad del oído interno. Cuando regresó al programa espacial y le asignaron el mando del Apollo 14, tenía 47 años y sabía que probablemente sería su última misión. Decidió aprovecharla.

La idea era sencilla pero brillante: la herramienta de muestreo tenía un mango extensible exactamente del diámetro de un palo de golf. La cabeza del hierro encajaba en él a la perfección. Shepard también metió dos bolas de golf en el bolsillo de su traje espacial.

Dos golpes en la superficie de la Luna

El 6 de febrero de 1971, en el tercer día de actividad extravehicular de la misión, Shepard anunció ante las cámaras y los micrófonos de comunicación con la Tierra lo que iba a hacer. La reacción en el control de misión fue de sorpresa y diversión contenida.

Con el traje espacial rígido que limitaba severamente sus movimientos —especialmente la capacidad de girar los hombros y las caderas—, Shepard golpeó la primera bola con una sola mano. El resultado fue decepcionante: la bola entró en un cráter cercano. El segundo golpe fue mejor: la bola salió limpia y Shepard la describió con su memorable frase como volando “miles and miles and miles” (millas y millas y millas), exagerando para la audiencia televisiva mundial.

Durante décadas, la distancia exacta de ese segundo golpe fue un misterio que se prestaba a la especulación entusiasta. Algunos entusiastas calculaban que, con la gravedad lunar (un sexto de la terrestre) y sin atmósfera que frenara la bola, podría haber recorrido kilómetros.

El Lunar Reconnaissance Orbiter resuelve el misterio

En 2021, cincuenta años después de la misión, un equipo de investigadores utilizó imágenes de alta resolución del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA para localizar exactamente dónde cayeron las dos bolas de golf de Shepard. Las imágenes, tomadas desde unos 100 kilómetros de altitud, tienen suficiente resolución para distinguir objetos de 25 centímetros en la superficie lunar.

El resultado fue algo decepcionante para la leyenda: la primera bola había caído a unos 6 metros del punto de impacto (efectivamente dentro de un cráter), y la segunda, el golpe que Shepard describió con tanto entusiasmo, había recorrido aproximadamente 40 metros.

No son exactamente miles and miles, pero hay que contextualizar: Shepard golpeó con una sola mano, con un traje espacial que impedía cualquier postura correcta, con un hierro 6 improvisado y sin ningún calentamiento previo. Cuarenta metros con esas condiciones es, en realidad, un golpe razonable.

El palo, en un museo; las bolas, en la Luna

La historia del golpe lunar tiene un epílogo digno de su singularidad. El palo improvisado que usó Shepard —la cabeza del hierro 6 acoplada al mango de muestreo— fue devuelto a la Tierra como parte del equipamiento de la misión y hoy se conserva en el United States Golf Association Museum en Far Hills, Nueva Jersey.

Las dos bolas, sin embargo, siguen exactamente donde las dejó Shepard. Según las imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter, están perfectamente visibles en la superficie lunar, a menos de cien metros del punto de aterrizaje del módulo lunar Antares. Llevan más de cincuenta años siendo el único objeto deportivo fuera de la Tierra, y lo seguirán siendo durante millones de años, ya que sin atmósfera ni meteorización química, nada va a degradarlas.

Preguntas frecuentes

¿Quién jugó al golf en la Luna?
El astronauta Alan Shepard, comandante de la misión Apollo 14, llevó en secreto una cabeza de palo de golf que se acoplaba al mango de una herramienta de muestreo lunar. El 6 de febrero de 1971 realizó dos golpes sobre la superficie de la Luna, convirtiéndose en la primera —y hasta ahora única— persona en jugar al golf fuera de la Tierra.
¿Cuánto viajó la bola de golf en la Luna?
Durante décadas se estimó que la segunda bola viajó 'millas y millas', según las palabras del propio Shepard. Gracias al análisis de imágenes del Lunar Reconnaissance Orbiter realizadas en 2021, los investigadores determinaron que la segunda bola recorrió aproximadamente 40 metros, no las distancias míticas que se habían especulado. La menor gravedad lunar (un sexto de la terrestre) y el hecho de que Shepard golpeó con una sola mano limitaron el alcance.
¿Qué pasó con las bolas de golf que Shepard dejó en la Luna?
Las dos bolas de golf de Shepard siguen en la Luna. En 2021, el Lunar Reconnaissance Orbiter las localizó en imágenes de alta resolución junto al cráter donde Shepard las golpeó, cerca de la zona de aterrizaje de la misión Apollo 14. Llevan más de 50 años en la superficie lunar y seguirán allí indefinidamente.

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