El hockey hierba tiene una galería de anécdotas y momentos históricos tan rica como cualquier otro deporte olímpico. Algunas de estas historias han trascendido el ámbito deportivo para convertirse en parte de la cultura de los países que las vivieron.
La historia del palo desmontado
Corría el año 1936 y los Juegos Olímpicos se celebraban en Berlín. La selección india, comandada por Dhyan Chand, arrasó en el torneo de hockey hierba. Pero fue en la final contra Alemania cuando ocurrió algo que pasaría a la leyenda: en el descanso, con India ganando cómodamente, los árbitros alemanes solicitaron revisar el palo de Dhyan Chand, convencidos de que tenía algún elemento imantado que le permitía controlar la bola de forma sobrenatural. Por supuesto, no encontraron nada irregular. India ganó 8-1.
Lo que muchos no saben es que Dhyan Chand, en ese mismo partido, fue expulsado brevemente tras perder varios dientes al recibir un golpe. Salió del campo, se recuperó, volvió a entrar y siguió marcando goles. Era un hombre de una resistencia física y mental extraordinaria.
La rivalidad India-Pakistán: más que un deporte
Cuando Pakistán se independizó de la India en 1947, muchos jugadores de hockey que habían formado parte del equipo indio pasaron a integrar la nueva selección pakistaní. Lo que siguió fue una de las rivalidades más apasionantes de la historia del deporte olímpico: entre 1960 y 1984, India y Pakistán disputaron las finales olímpicas en cinco ocasiones.
En los Juegos de Roma 1960, Pakistán venció a India en la final y rompió la hegemonía de su vecino. A partir de entonces, el dominio se alternó entre ambas naciones. Sus encuentros generaban tal expectación que en los países del subcontinente la retransmisión paralizada la vida cotidiana, con millones de personas pegadas a la radio o la televisión.
El año en que el hockey femenino llegó a los Juegos
La historia del hockey hierba femenino tiene una injusticia difícil de entender hoy: las mujeres tuvieron que esperar hasta los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 para competir oficialmente, setenta y dos años después de que lo hicieran los hombres en 1908. El primer campeonato del mundo femenino se disputó en 1974 en Francia.
Irónicamente, la primera selección olímpica femenina en ganar el oro fue Zimbabue, un país sin gran tradición en el deporte, que aprovechó el boicot de varias naciones y la estructura del torneo para alzarse con el título. Fue su primer y único oro olímpico en hockey hierba.
El cambio que lo transformó todo
La introducción del césped artificial en los Juegos de Montreal 1976 no fue una decisión menor: fue una revolución. El juego en hierba natural favorecía a las selecciones del subcontinente asiático, cuya técnica individual era extraordinaria. El césped artificial niveló la competición y dio ventaja a los equipos europeos, con mayor potencia física y mejor preparación táctica colectiva. Europa empezó a dominar el hockey hierba mundial a partir de ese momento, y selecciones como Países Bajos, Alemania y España se convirtieron en potencias mundiales.