Las sustituciones en hockey hierba son uno de los aspectos que más difieren de otros deportes de equipo. A diferencia del fútbol, donde los cambios son limitados y definitivos, en hockey hierba los equipos pueden cambiar jugadores tantas veces como quieran y cuando quieran, creando un flujo de rotaciones que gestiona el esfuerzo físico a lo largo de un partido muy exigente.
Esta libertad de sustitución es especialmente importante en el hockey hierba moderno, que se juega sobre césped artificial y exige un nivel de intensidad física muy alto. Los jugadores realizan esprints cortos y repetidos, aceleraciones bruscas y cambios de dirección constantes. Sin la posibilidad de rotar libremente, muchos jugadores llegarían a la segunda mitad con un rendimiento muy reducido.
El procedimiento de sustitución es específico: las sustituciones deben realizarse en la zona designada, generalmente marcada en el centro del campo junto a una de las bandas. El jugador que sale debe cruzar completamente la línea antes de que entre el sustituto. Esta norma evita que el equipo tenga ventaja numérica aunque sea por un instante.
Las sustituciones durante el juego en movimiento
A diferencia del baloncesto, donde el árbitro debe detener el juego para autorizar una sustitución, en hockey hierba los cambios pueden hacerse mientras el juego continúa. Esto exige coordinación entre los jugadores y el banquillo: el titular que debe salir y el sustituto que entra deben estar sincronizados para que el proceso sea limpio y el equipo no quede con menos de once jugadores en el campo en ningún momento clave.
El portero y las sustituciones
El portero también puede ser sustituido en cualquier momento. Si el equipo quiere sacar al portero para añadir un jugador de campo (táctica similar al portero de campo del fútbol sala), puede hacerlo. Sin embargo, el jugador que sustituye al portero debe llevar algún elemento identificativo (como un peto de color diferente) para que sea reconocible por los árbitros.