La estructura temporal de un partido de horseball está diseñada para maximizar el juego activo y, al mismo tiempo, proteger el bienestar de los caballos, que son los atletas más exigidos del deporte. Los períodos cortos y el sistema de tiempo efectivo hacen del horseball un deporte de alta intensidad durante toda su duración.
Dos tiempos de juego efectivo
Un partido de horseball se divide en dos tiempos, cada uno de 10 a 12 minutos de juego efectivo. En la mayoría de competiciones internacionales, los tiempos son de 12 minutos; en categorías inferiores o en competiciones de menor nivel, pueden ser de 10 minutos.
La clave del sistema es el concepto de tiempo efectivo: el cronómetro solo corre cuando el balón está en juego. Cada vez que el árbitro detiene el partido —por una infracción, por una incidencia con los caballos, por un balón fuera del campo de forma extraordinaria o por cualquier otra razón— el tiempo se detiene. El partido reanuda cuando el árbitro da la señal.
Este sistema garantiza que los minutos marcados en el marcador sean minutos de juego real y activo, no minutos que incluyen parones, discusiones o preparativos.
El descanso entre tiempos
Entre los dos tiempos hay un descanso de 10 minutos. Este tiempo es suficiente para que los equipos:
- Cambien de caballo: la mayoría de los equipos de alto nivel llevan al menos dos caballos por jinete a la competición. El descanso es el momento habitual para hacer el cambio, aunque en algunos formatos de competición también se puede cambiar entre las infracciones dentro de los tiempos.
- Reciban indicaciones del entrenador: el descanso es el único momento en el que el entrenador puede comunicarse extensamente con sus jinetes.
- Atiendan a los caballos: los cuidadores revisan el estado físico de los animales, ajustan los equipos y dan agua a los caballos.
La importancia del bienestar de los caballos
La estructura en dos tiempos cortos del horseball no es arbitraria: responde a las necesidades físicas de los caballos. Un caballo que galopa durante más de 12 minutos continuos a la intensidad de un partido de horseball sufre un desgaste físico significativo. Los períodos cortos, combinados con la posibilidad de cambiar de montura, permiten que los animales participen en el deporte sin comprometer su bienestar.
Las federaciones de horseball son especialmente estrictas en este aspecto. Los veterinarios de competición tienen autoridad para retirar un caballo del partido si observan signos de fatiga excesiva o de lesión.
Prórroga y penaltis
En competiciones con fase eliminatoria, cuando el resultado está empatado al final de los dos tiempos reglamentarios, puede jugarse prórroga. El formato varía según la competición: puede ser un único período de tiempo reducido (normalmente 5 minutos) o, en algunos reglamentos, un sistema de muerte súbita donde el primer equipo que anota gana.
Si la prórroga tampoco resuelve el empate, puede recurrirse a una tanda de penaltis individuales, donde jinetes de cada equipo lanzan alternativamente desde los 11 metros hasta que se rompa el empate.
El árbitro y el control del tiempo
El árbitro principal, que dirige el partido a caballo, lleva el control del tiempo o lo coordina con el cronometrador oficial situado fuera del campo. La comunicación entre el árbitro y el cronometrador se realiza mediante señales visuales o audio. Cuando el tiempo de cada período se agota, una señal sonora (timbre o bocina) indica el final del tiempo, pero el partido no se detiene si el balón está en juego: se completa la jugada en curso y luego se finaliza el período.