Uno de los aspectos más sorprendentes del hurling, especialmente para los observadores de fuera de Irlanda, es la asistencia que genera sus grandes eventos. Un deporte completamente amateur, sin jugadores profesionales ni contratos millonarios, llena regularmente el tercer estadio más grande de Europa. La explicación dice mucho sobre la naturaleza única del hurling y su relación con la sociedad irlandesa.
El Croke Park como templo del hurling
El Croke Park de Dublín, con capacidad para 82.300 espectadores, es la sede de las finales del All-Ireland de hurling y fútbol gaélico. Es propiedad de la GAA y fue renovado extensamente a principios del siglo XXI para convertirse en el estadio de primer nivel que es hoy.
Las finales del All-Ireland de hurling se juegan en el Croke Park desde el siglo XIX, con interrupciones ocasionales. En la era moderna, el estadio se llena de forma regular para la gran final de septiembre.
Los récords históricos de asistencia
Los datos históricos de asistencia en las finales del All-Ireland muestran que el hurling ha convocado a enormes multitudes durante décadas. En los años 50 y 60, antes de que el Croke Park tuviera el aforo actual, los partidos se jugaban en condiciones de aforo libre que podían llevar a más de 90.000 personas apretadas en el estadio.
Con las renovaciones del estadio y el aforo controlado modernamente, las finales recientes han superado las 80.000 personas de forma regular. El récord en la era moderna se sitúa en torno a las 84.000 espectadores, en finales de especial rivalidad.
La demanda supera la oferta
Uno de los problemas recurrentes de la final del All-Ireland es que la demanda de entradas supera ampliamente la oferta. El sistema de distribución de entradas de la GAA ha sido objeto de debate durante años: las entradas se distribuyen entre los condados participantes, los clubs y los miembros de la GAA, con un número limitado para el público general. Obtener una entrada para la final del All-Ireland si tu condado no es uno de los finalistas es prácticamente imposible por vías normales.
El hurling más allá del estadio
El impacto del hurling como espectáculo va más allá del Croke Park. Las semifinales y cuartos de final del All-Ireland también congregan entre 40.000 y 70.000 espectadores. Los partidos del Munster Championship en Thurles o en el Páirc Uí Chaoimh de Cork llenan estadios de 45.000-55.000 espectadores.
En los pueblos de los condados participantes, los días de partido se convierten en días de parada general. Las calles se vacían media hora antes del partido y el ambiente en los pubs y casas privadas donde se ve el partido por televisión es tan intenso como en el estadio.
La audiencia televisiva
Además de la asistencia presencial, las finales del All-Ireland de hurling atraen audiencias televisivas de millones de personas en Irlanda, a través de RTE y TG4. La cobertura internacional a través de plataformas digitales ha aumentado significativamente en los últimos años, alcanzando a la diáspora irlandesa y a nuevos aficionados en todo el mundo.