A diferencia de categorías como la Fórmula 1, donde cada equipo diseña y construye su propio coche, la IndyCar Series es una spec series: todos los equipos utilizan el mismo chasis, el Dallara IR-18, introducido en 2018. Esta decisión filosófica define la identidad de la categoría y tiene consecuencias directas sobre el espectáculo y los costes de participación.
El chasis Dallara IR-18
El Dallara IR-18 es el resultado de décadas de desarrollo del fabricante italiano Dallara, que lleva suministrando chasis a IndyCar desde los años noventa. El chasis actual fue diseñado específicamente para cumplir dos objetivos aparentemente contradictorios: maximizar la seguridad del piloto y permitir carreras con abundante rebasamiento en todos los tipos de circuito.
El monocasco está fabricado en fibra de carbono y cuenta con un Aeroscreen, un sistema de protección de la cabina introducido en 2020 que rodea al piloto con una pantalla de titanio y policarbonato balístico. El Aeroscreen surgió tras la muerte del piloto Justin Wilson en 2015, alcanzado por un fragmento de debris en Pocono, y ha demostrado ser efectivo en varios incidentes posteriores.
El motor: Honda y Chevrolet
El reglamento permite dos proveedores de motor: Honda y Chevrolet. Ambos suministran unidades V6 biturbo de 2,2 litros de cilindrada que, dependiendo de la configuración, desarrollan entre 550 y 700 caballos. Los equipos eligen libremente qué motor utilizar, y la competencia entre los dos fabricantes es un elemento diferencial respecto a otras spec series donde también el motor es idéntico.
La potencia varía según el modo de uso: en carreras normales el motor funciona en modo de carrera estándar; en clasificación para ovals, el boost de los turbocompresores se incrementa para extraer el máximo rendimiento puntual. Esta diferencia entre modos de motor añade una dimensión estratégica al fin de semana de competición.
Aerodinámica: dos configuraciones
El kit aerodinámico del IR-18 tiene dos configuraciones principales: oval y carretera. La configuración oval minimiza la resistencia aerodinámica para maximizar la velocidad en las rectas largas y las curvas peraltadas, donde la carga la genera principalmente el peralte del circuito. La configuración de carretera añade alerones más grandes, difusor trasero más pronunciado y otras modificaciones que generan más downforce a expensas de más resistencia al avance.
Los equipos también pueden ajustar la aerodinámica dentro de los márgenes permitidos por el reglamento, modificando el ángulo de los alerones y los elementos de fondo plano para adaptar el equilibrio del coche a las condiciones de cada pista específica.
El Push-to-Pass
El monoplaza incorpora el sistema Push-to-Pass (P2P), un botón en el volante que el piloto puede activar para obtener una sobrealimentación temporal del motor y superar a un rival. Cada piloto dispone de un número limitado de activaciones por carrera, lo que convierte el P2P en una herramienta táctica que debe gestionarse con inteligencia.
Seguridad activa
El IR-18 está equipado con HANS (Head and Neck Support), SAFER barriers en las paredes de los ovals, el sistema de extracción rápida del piloto y células de combustible de seguridad diseñadas para soportar impactos extremos sin incendiarse. La supervivencia de pilotos en accidentes que habrían sido fatales en décadas anteriores es el testimonio más elocuente de la efectividad del paquete de seguridad actual.