La clasificación en IndyCar no tiene un formato único: el procedimiento varía significativamente según el tipo de circuito, lo que añade otra capa de complejidad y espectáculo a un campeonato ya de por sí variado. El sistema más simple se aplica en los circuitos callejeros y permanentes; el más elaborado, con toda su liturgia, corresponde a los ovals y especialmente al Indianapolis Motor Speedway.
Clasificación en circuitos convencionales y callejeros
En los circuitos de carretera y callejeros, IndyCar utiliza un sistema de rondas eliminatorias similar al que emplean otras categorías de monoplazas:
La sesión de qualifying se divide en dos o tres segmentos. En el primero, todos los coches disputan vueltas rápidas durante un tiempo determinado y los más lentos quedan eliminados, fijando sus posiciones en la parrilla desde la parte trasera hacia adelante. En la segunda ronda, el proceso se repite con los coches restantes. La ronda final, el Fast Six, enfrenta a los seis pilotos más rápidos en una vuelta final para determinar las seis primeras posiciones de la parrilla.
El Fast Six suele ser una de las sesiones más emocionantes del fin de semana. Con poco tiempo disponible y la presión de una sola vuelta de ataque, los pilotos se juegan la primera fila de la parrilla en un formato que penaliza el error y premia la velocidad pura.
Clasificación en ovals
En los ovals, el formato de clasificación se adapta a las características físicas del circuito. Dado que en un oval no hay variedad de curvas sino repetición del mismo trazado, la velocidad en vuelta se mide de forma diferente: cada coche realiza una vuelta de calentamiento y luego cuatro vueltas cronometradas consecutivas; la media de velocidad de esas cuatro vueltas determina el tiempo clasificatorio.
Este sistema de cuatro vueltas es fundamental porque en los ovals la velocidad varía entre la primera y la cuarta vuelta a medida que los neumáticos alcanzan su temperatura óptima y el piloto encuentra el ritmo. Cuatro vueltas dan información más representativa que una sola.
El qualifying del Indy 500: la carrera dentro de la carrera
El qualifying de las 500 Millas de Indianapolis es un evento en sí mismo, con tal tradición e historia que se celebra a lo largo de dos días en el mes de mayo, con semanas de distancia respecto a la carrera. El proceso tiene varias fases:
En el primer día, todos los coches inscritos deben clasificarse para asegurar su plaza en la parrilla. Con 33 plazas disponibles y habitualmente más coches inscritos, los últimos en clasificarse corren el riesgo de quedarse fuera. Esta presión genera algunos de los momentos más dramáticos de todo el mes de mayo.
El segundo día incluye el Last Row Shootout, que determina las tres últimas posiciones de la parrilla entre los coches que han clasificado con tiempos más lentos, y el Fast Nine Shootout, donde los nueve pilotos más rápidos del primer día disputan una nueva ronda individual para determinar las nueve primeras posiciones de la parrilla, incluida la pole position.
El piloto que consigue la pole del Indy 500 recibe además el doble del bono de puntos normal (4 puntos en lugar de 2) y el título simbólico de “fastest qualifier”, uno de los reconocimientos más prestigiosos del automovilismo norteamericano.