Dos de los elementos más distintivos de IndyCar en comparación con otras categorías de monoplazas son la salida lanzada en los ovals y el uso del sistema de banderas para comunicar las situaciones de pista. Aunque las banderas son comunes en el automovilismo mundial, IndyCar tiene particularidades propias, especialmente en los circuitos ovales.
La salida lanzada: el momento de los ovals
En los circuitos convencionales y callejeros, IndyCar utiliza la salida parada estándar: los coches arrancan desde la posición en parrilla cuando se apagan los semáforos. Pero en los ovals, la salida es de un tipo diferente y mucho más espectacular: la salida lanzada o rolling start.
La salida lanzada funciona así: todos los coches completan una o dos vueltas de formación a velocidad reducida detrás del pace car (el coche de seguridad), manteniéndose en sus posiciones de parrilla. Cuando la dirección de carrera decide que las condiciones son adecuadas, el pace car se aparta a boxes y el primer coche del pelotón (el que salía desde la pole) recibe autorización para acelerar. En ese momento, todos los pilotos pisan el acelerador simultáneamente y la carrera comienza con los coches ya en marcha a velocidades que pueden superar los 200 km/h.
La emoción de la salida lanzada en un oval como Indianapolis es difícil de describir: 33 monoplazas con los motores rugiendo, acelerando en formación cerrada a más de 300 km/h en las primeras vueltas, con los pilotos buscando cualquier hueco para adelantar en los primeros metros de competición real.
Las banderas: el lenguaje de la pista
El sistema de comunicación entre dirección de carrera y pilotos en IndyCar usa banderas de colores, complementadas hoy en día con señales en el volante y pantallas de información en boxes:
Bandera verde: La carrera está en marcha. Hay luz verde para adelantar y circular a velocidad máxima. Se agita también para indicar el reinicio después de un período de safety car.
Bandera amarilla: Peligro en pista. Está prohibido adelantar. Los coches deben reducir la velocidad y mantener la posición. En los ovals puede ser amarilla local (solo en un sector del circuito) o amarilla completa (full course caution), que implica la neutralización de toda la pista con el pace car.
Bandera roja: La carrera está detenida. Todos los coches deben reducir la velocidad inmediatamente y detenerse en pista o en el pit lane según las instrucciones. Se utiliza en situaciones de accidente grave, condiciones meteorológicas extremas o cuando la pista no es segura para continuar.
Bandera azul: Indica a un piloto que está siendo doblado por el líder y debe ceder el paso. En los ovals esta bandera tiene menos relevancia porque el espacio es más amplio, pero en circuitos callejeros y permanentes es fundamental para que los coches más lentos no obstaculicen a los líderes.
Bandera negra: Sanción directa para un piloto específico, que debe entrar a boxes. Puede deberse a una infracción reglamentaria, una avería mecánica que supone riesgo para otros pilotos o cualquier otra situación que requiera la intervención del equipo.
Bandera a cuadros: El final de la carrera. Se agita cuando el líder completa la última vuelta y cruza la línea de meta. Es el momento más esperado de cualquier carrera y su simbolismo en el automovilismo norteamericano es enorme, especialmente cuando se agita al ganador del Indy 500.