Los XXV Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina se celebran del 6 al 22 de febrero de 2026, distribuyendo sus pruebas entre dos sedes radicalmente diferentes pero complementarias: la metrópolis lombarda de Milán y el histórico resort alpino de Cortina d’Ampezzo, en las Dolomitas del Véneto. Esta configuración de doble sede urbana es absolutamente inédita en la historia del olimpismo de invierno y representa un nuevo modelo de organización que puede marcar un antes y un después en la forma en que el mundo concibe los Juegos de Invierno.
Un modelo sin precedentes: dos ciudades, un mismo espíritu
La candidatura conjunta de Milán y Cortina d’Ampezzo fue seleccionada por el Comité Olímpico Internacional en junio de 2019, superando a la candidatura de Estocolmo. La propuesta italiana apostaba por aprovechar las infraestructuras existentes en ambas ciudades —minimizando las construcciones nuevas— y por combinar la capacidad hotelera y logística de una gran ciudad metropolitana con la experiencia alpina de una de las estaciones de esquí más icónicas del mundo.
Milán acoge las pruebas de hielo: el patinaje artístico en el palacio olímpico, el short track, el patinaje de velocidad en pista larga en el renovado Oval de Milán, y el hockey hielo en el Mediolanum Forum de Assago. Cortina d’Ampezzo, rodeada por las imponentes paredes de roca de las Dolomitas —declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, es el escenario del esquí alpino, las pruebas de bobsled, luge y skeleton, y los saltos de trampolín en Pragelato. El esquí de fondo, el biatlón y el nordik combinado se disputan en el municipio de Tesero, en el valle de Fiemme.
70 años después: el regreso a Cortina
Uno de los aspectos más emocionantes de los Juegos de 2026 es su dimensión histórica. Exactamente 70 años antes, en 1956, Cortina d’Ampezzo acogió los VII Juegos Olímpicos de Invierno, que quedaron en la historia como los primeros en ser televisados en directo. Aquellos Juegos de 1956 representaron para Italia una afirmación de su presencia en el escenario internacional de la posguerra, y los atletas italianos respondieron con actuaciones brillantes ante su público.
En 2026, el regreso de la antorcha olímpica a las Dolomitas tiene una carga emocional añadida. La pista de bobsled de Cortina, que había sido desmantelada antes de los Juegos por no cumplir los estándares de seguridad modernos, fue sustituida por la utilización de la pista de Innsbruck (Austria) para las pruebas de deslizamiento. Esta decisión, muy debatida, generó polémica entre los defensores de la tradición local y los responsables de la seguridad olímpica.
El programa: más disciplinas que nunca
Los Juegos de Milán-Cortina 2026 cuentan con el programa olímpico de invierno más extenso de la historia, con más de 110 pruebas en 16 deportes. Entre las novedades más destacadas, el flag football se incorpora al programa olímpico —aunque en su variante de Juegos de Verano, como deporte de demostración— y se añaden nuevas pruebas en algunas disciplinas ya existentes.
El snowboard y el freestyle skiing continúan expandiéndose, con nuevas modalidades que atraen especialmente a los públicos más jóvenes. El biatlón, el esquí de fondo y el salto de trampolín mantienen su presencia como deportes de referencia del olimpismo invernal. El hockey hielo, con la participación de los mejores jugadores de la NHL, vuelve a ser el gran espectáculo de los Juegos.
El contexto político y el estatus de los atletas rusos y bielorrusos
Los Juegos de Milán-Cortina 2026 se celebran en un contexto político complicado por la guerra de Ucrania, que comenzó en febrero de 2022. Las sanciones deportivas contra Rusia y Bielorrusia, en vigor desde la invasión, plantean interrogantes sobre la participación de los atletas de ambos países. El COI ha ido modulando su postura a lo largo de los años, permitiendo en algunos casos la participación de atletas neutrales bajo estrictas condiciones. La situación en 2026 refleja la tensión entre los principios olímpicos de universalidad e imparcialidad política y la presión de los países que consideran que la participación rusa —bajo cualquier denominación— es inaceptable mientras dure la guerra.
Las potencias del deporte invernal en 2026
En vísperas de los Juegos de 2026, el mapa de potencias del deporte invernal sigue dominado por los países de siempre. Noruega lidera el medallero histórico de los Juegos de Invierno gracias a su hegemonía en esquí de fondo y biatlón. Alemania, Austria y Suiza dominan el esquí alpino y los deportes de deslizamiento. Estados Unidos y Canadá son potencias en hockey hielo y en los deportes de acción. Corea del Sur sigue siendo muy fuerte en short track, y Japón aspira a medallas en saltos y en biatlón.
En biatlón, el noruego Johannes Thingnes Bø llega como el gran favorito tras años de dominio absoluto. En esquí alpino, la nueva generación de esquiadores alpinos compite por el trono dejado por Marco Odermatt, el dominador suizo de los últimos años. En patinaje artístico, el panorama post-Valieva sigue siendo convulso, con el deporte tratando de recuperar la credibilidad perdida tras años de escándalos.
España y el deporte de invierno en 2026
La participación española en los Juegos de Milán-Cortina 2026 llega en un momento de lenta pero constante evolución del deporte de invierno nacional. España cuenta con esquiadores alpinos formados en centros de alto rendimiento europeos, algunos snowboarders con proyección internacional y una nueva generación de biatletistas que comienza a asomar en el circuito de la Copa del Mundo.
La proximidad geográfica de los Juegos es un factor favorable: la facilidad de desplazamiento desde España hasta las sedes de Milán y Cortina puede contribuir tanto a una mayor presencia de aficionados españoles en los Juegos como a una logística de preparación más accesible para los atletas nacionales. El deporte de invierno español sueña con que, en algún momento en el futuro no demasiado lejano, alguno de sus representantes pueda competir por una medalla olímpica con las mismas garantías que los grandes campeones de los países nórdicos y alpinos. Milán-Cortina 2026 no será necesariamente ese momento, pero puede ser un paso más en el camino.
Italia, anfitriona por tercera vez en unos Juegos de Invierno —tras Cortina 1956 y Turín 2006—, afronta la organización con la confianza de un país con una tradición deportiva invernal sólida y con la ambición de presentar al mundo un modelo olímpico innovador, sostenible y enraizado en la belleza incomparable de los Alpes y las Dolomitas. Los XXV Juegos Olímpicos de Invierno prometen ser una celebración del deporte, de la montaña y de la cultura italiana en su sentido más amplio.