Los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang se celebraron del 9 al 25 de febrero de 2018 en el condado de Pyeongchang, en la provincia de Gangwon, en el noreste de Corea del Sur. Fue la primera vez que Corea del Sur organizaba unos Juegos Olímpicos de Invierno y la tercera vez que el país asiático acogía unos Juegos Olímpicos en total —tras Seúl 1988—. Con 92 países participantes y 2.922 atletas, Pyeongchang 2018 batió todos los récords de participación en unos Juegos de Invierno y fue también la edición con más disciplinas olímpicas en el programa, con 102 pruebas en 15 deportes.
Rusia en el banquillo: los OAR
La herencia más pesada de los Juegos de Sochi 2014 llegó a Pyeongchang en forma de sanción histórica. Tras la investigación del informe McLaren, el Comité Olímpico Internacional suspendió al Comité Olímpico Ruso y prohibió la participación de Rusia como nación en los Juegos de Corea del Sur. Sin embargo, el COI adoptó una posición matizada respecto a los atletas individuales: aquellos que pudieran demostrar que no habían estado involucrados en el programa de doping estatal podrían participar bajo la denominación OAR (Olympic Athletes from Russia), compitiendo sin bandera rusa, sin himno ruso y vistiendo uniformes neutros con los colores del COI.
La medida fue objeto de un debate encendido. Para los defensores de una sanción más dura, permitir que atletas rusos compitieran bajo cualquier denominación era premiar la impunidad. Para los defensores de los atletas, castigar a deportistas potencialmente inocentes por los errores de su estado era una injusticia. El resultado fue un compromiso que dejó a casi todos insatisfechos, aunque los OAR que participaron en Pyeongchang lo hicieron en general con dignidad y con buenos resultados.
La globalización del olimpismo invernal
Una de las características más llamativas de Pyeongchang 2018 fue la diversidad de países participantes. Nigeria presentó su primer equipo de bobsled femenino en la historia olímpica, con tres atletas que habían practicado atletismo antes de reconvertirse al deporte de invierno. Ghana envió su primer esquiador alpino. Ecuador participó por primera vez en unos Juegos de Invierno. El contingente olímpico de Tonga, representado por el abanderado Pita Taufatofua —el mismo que había portado la bandera en Río 2016 en los Juegos de Verano— corrió en el esquí de fondo con el torso desnudo en la ceremonia de inauguración, creando una de las imágenes más memorables de los Juegos.
Esta presencia diversa, aunque simbólica en términos deportivos, reflejaba una tendencia importante: los Juegos de Invierno estaban dejando de ser patrimonio exclusivo de los países nórdicos, alpinos y norteamericanos para convertirse en un evento verdaderamente global. El snowboard, el freestyle y otras disciplinas de acción atraían a atletas de regiones que nunca antes habían tenido representación invernal.
Marit Bjoergen: el fin de una era
En Pyeongchang, la noruega Marit Bjoergen cerró su carrera olímpica de la mejor manera posible. Con 37 años, en sus quintos y últimos Juegos Olímpicos, Bjoergen ganó dos medallas de oro y una de bronce, convirtiéndose en la atleta con más medallas olímpicas de invierno de todos los tiempos, con un total de quince —ocho de oro—, superando el récord que había establecido su compatriota Bjørn Dæhlie. Su longevidad, su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel a los 37 años y su dominio de todas las distancias y estilos del esquí de fondo la hacen probablemente la atleta de invierno más completa de la historia.
El duelo Zagitova-Medvedeva en patinaje artístico
El patinaje artístico femenino de Pyeongchang ofreció uno de los duelos más fascinantes de la historia reciente de la disciplina. Las dos rusas —compitiendo como OAR— Alina Zagitova y Evgenia Medvedeva se enfrentaron en una batalla por el oro que mantuvo al mundo en vilo. Zagitova, con 15 años, ejecutó un programa técnicamente brillante —concentrando todos sus saltos en la segunda mitad del programa libre para maximizar la puntuación bajo el nuevo sistema— y ganó el oro por el margen mínimo sobre Medvedeva, que había batido el récord mundial en la puntuación de programa corto.
Johannes Bø y el biatlón noruego
En biatlón, el noruego Johannes Thingnes Bø anunció en Pyeongchang su llegada a la élite mundial. Ganador de la persecución masculina y del relevo mixto, Bø mostró una combinación de velocidad sobre los esquís y precisión en el tiro que lo convertiría en el dominador absoluto del biatlón mundial en los años siguientes. Su hermano Tarjei Bø y el noruego Ole Einar Bjørndalen —que con 44 años participaba en sus octavos Juegos Olímpicos— completaban una presencia noruega hegemónica en el biatlón de Pyeongchang.
España en Pyeongchang 2018
La delegación española en Pyeongchang 2018 fue una de las más modestas de la historia reciente del deporte nacional en los Juegos de Invierno. Los representantes españoles compitieron en esquí alpino, esquí de fondo y biatlón sin opciones reales de medalla. El deporte de invierno español continuaba en el mismo estadio de desarrollo de las ediciones anteriores: presencia testimonial, experiencia olímpica acumulada, pero sin la masa crítica de talento ni la infraestructura necesaria para dar el salto al podio. La esperanza de un nuevo Mühlegg —sin el epílogo del doping— seguía siendo una aspiración lejana para el olimpismo invernal español.
Pyeongchang 2018 quedó en la memoria como los Juegos de la sanción a Rusia, de la globalización invernal y de las despedidas de grandes campeones, en un escenario surcoreano frío y ventoso que hizo del rendimiento físico en condiciones adversas un factor determinante de muchas competiciones.