El kabaddi femenino es una de las historias más inspiradoras del deporte indio contemporáneo. Sin el glamour mediático de la Pro Kabaddi League masculina ni la visibilidad del críquet, el kabaddi femenino ha crecido de forma sostenida en la última década, creando una generación de atletas que representan algo más que el deporte: representan el cambio social en las comunidades rurales de India.
La tradición del kabaddi femenino en India
El kabaddi femenino no es un fenómeno reciente. India tiene una larga tradición de kabaddi practicado por mujeres a nivel local y regional. Los campeonatos nacionales femeninos existen desde los años 70, y las competiciones interescolares e interestatales han producido durante décadas generaciones de jugadoras de alta calidad.
Lo que ha cambiado en los últimos años es la visibilidad del kabaddi femenino y los recursos económicos disponibles para las jugadoras de élite.
Los Juegos Asiáticos 2010: el salto internacional
La inclusión del kabaddi femenino en los Juegos Asiáticos de Guangzhou 2010 fue el catalizador del desarrollo internacional del deporte. Por primera vez, las mejores jugadoras del mundo competían en un escenario de primer nivel, con retransmisión televisiva y cobertura mediática.
India ganó el oro en esa primera edición con una actuación dominante, y desde entonces ha mantenido ese dominio en las ediciones sucesivas. Pero el impacto más importante fue en los países rivales: ver a India ganar motivó a federaciones como las de Irán, Corea del Sur y Bangladesh a invertir en el desarrollo de sus programas femeninos.
Las jugadoras como agentes de cambio social
Una dimensión que a menudo se pasa por alto en el kabaddi femenino es su impacto social. Muchas de las mejores jugadoras de India provienen de familias rurales de estados como Haryana —un estado donde el desequilibrio de género ha sido históricamente muy pronunciado— y han encontrado en el kabaddi una vía de reconocimiento, independencia económica y autoestima que habría sido muy difícil de alcanzar por otros medios.
El kabaddi ha dado a estas mujeres:
- Reconocimiento público en sus comunidades, donde el éxito deportivo es muy valorado
- Empleo estable a través de los contratos con departamentos del gobierno estatal y central que contratan deportistas de élite
- Movilidad geográfica al viajar a competiciones nacionales e internacionales
- Un modelo de rol para las niñas de sus comunidades que ven en ellas una posibilidad de futuro diferente
El futuro: ¿una liga femenina PKL?
El principal debate en el kabaddi femenino indio es la creación de una liga profesional femenina equivalente a la Pro Kabaddi League masculina. Los promotores argumentan que el talento existe, la audiencia potencial también, y que el éxito de la PKL masculina ha creado el ecosistema de inversores y patrocinadores necesario para financiar una liga femenina viable.
La decisión todavía no se ha tomado, pero las competiciones femeninas que se organizan en paralelo a la PKL —como los torneos de exhibición y los campeonatos nacionales con mayor dotación económica— son un paso en esa dirección.
El kabaddi femenino internacional
Fuera de India, el kabaddi femenino tiene su mayor base en Corea del Sur e Irán, dos selecciones que han desafiado el dominio indio en competiciones internacionales. También Bangladesh y Nepal tienen programas femeninos consolidados.
La expansión a nuevos territorios es especialmente notable en Kenia y Argentina, donde el kabaddi femenino ha crecido impulsado por la energía de la comunidad diasporizada y por el atractivo del deporte para atletas con habilidades físicas que buscan una disciplina donde aplicarlas.