La necesidad de un organismo internacional que regulara el karting se hizo evidente ya a principios de los años 60, cuando el deporte se había extendido por toda Europa y las primeras competiciones entre países empezaban a organizarse. Sin reglas comunes, cada país desarrollaba sus propias normas técnicas y deportivas, lo que hacía casi imposible comparar resultados o organizar competiciones internacionales justas. En 1962, la FIA respondió a esta necesidad creando la Comisión Internacional de Karting (CIK), que tendría la responsabilidad de establecer un marco regulatorio común para el karting de todo el mundo.
La CIK-FIA fue construyendo gradualmente su autoridad y su influencia. El establecimiento de categorías técnicas homologadas internacionalmente fue el primer gran logro: cuando todos los países empezaron a competir con los mismos tipos de motor, los mismos chasis homologados y las mismas reglas de peso, las comparaciones y los campeonatos internacionales se volvieron genuinamente representativos. La creación del Campeonato del Mundo de Karting fue el paso siguiente: una competición de referencia mundial que atraía a los mejores pilotos de todos los países y que establecía quién era realmente el más rápido del mundo en cada categoría.
A lo largo de las décadas, la CIK-FIA ha adaptado el reglamento técnico para reflejar la evolución de la tecnología y las prioridades del deporte. La eliminación de las categorías KF y su sustitución por las OK, la regulación del karting eléctrico, la gestión del peso mínimo y la homologación de los neumáticos son algunas de las áreas donde el organismo ha tenido que tomar decisiones complejas que afectan a miles de pilotos y equipos en todo el mundo. Hoy la CIK-FIA supervisa el karting en más de 100 países y sus campeonatos atraen a los mejores jóvenes talentos del mundo en busca del título que muchos campeones de la Fórmula 1 lucieron antes de llegar a la máxima categoría.