En dieciséis años de competición olímpica, Mijaín López Núñez construyó el récord más extraordinario de la historia de la lucha olímpica: cuatro medallas de oro consecutivas en cuatro Juegos Olímpicos distintos, desde Pekín 2008 hasta París 2024. Ningún luchador, en ningún estilo, había conseguido jamás este logro.
El camino hacia cuatro oros
El primer oro de López llegó en Pekín 2008, donde el luchador cubano de 24 años se impuso en la categoría de más de 120 kg con una autoridad que anunciaba el inicio de un ciclo de dominio. Cuatro años después, en Londres 2012, defendió el título en la categoría de más de 120 kg ante rivales que habían tenido cuatro años para prepararse específicamente para él. En Río de Janeiro 2016, repitió el éxito en la categoría de más de 130 kg (renombrada tras los cambios de categorías de la UWW), conquistando su tercer oro consecutivo y situándose a un título del récord histórico de Karelin.
Pero fue en París 2024 donde el récord tomó su dimensión definitiva. López llegó a los Juegos con 40 años, una edad en la que la inmensa mayoría de los luchadores de élite llevan una década retirados. Compitió y ganó contra adversarios mucho más jóvenes, demostrando que la inteligencia táctica, la experiencia y la técnica pueden compensar el paso del tiempo incluso en el deporte que más castiga el cuerpo.
La retirada simbólica en el tapiz
El momento de París 2024 que quedará en la historia no fue solo la victoria: fue lo que vino después. Tras ganar la final, Mijaín López se descalzó en el tapiz olímpico y dejó sus zapatillas sobre él, un gesto con un significado inmediato para cualquiera que conozca la tradición de la lucha cubana: dejar los zapatos es el acto simbólico de retirarse, de dejar el espacio para quienes vendrán. La imagen de López descalzo, de rodillas en el tapiz olímpico de París, se convirtió en una de las fotografías más icónicas de los Juegos.
El lugar en la historia
El debate entre Mijaín López y Aleksandr Karelin como el mejor luchador de la historia de la lucha grecorromana es genuinamente abierto. Karelin tiene más títulos mundiales (nueve frente a cuatro). López tiene más oros olímpicos (cuatro frente a tres). López tiene mayor longevidad de élite (más de quince años de dominio frente a trece años de Karelin). Karelin nunca perdió en competición internacional durante su racha, mientras que López tuvo algunas derrotas puntuales en mundiales. Cualquiera que sea el juicio final, los dos nombres encabezan la historia del deporte, y ninguno de los dos habría alcanzado su grandeza sin la existencia del otro como punto de comparación.