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Lucha grecorromana

El estilo olímpico más antiguo: dos luchadores que solo pueden usar la parte superior del cuerpo, sin agarres por debajo de la cintura.

También conocido como: Greco-Roman Wrestling, Lucha Greco-romana

La lucha grecorromana es uno de los estilos más antiguos y puros de la lucha deportiva. A diferencia de la lucha libre, está prohibido agarrar al rival por debajo de la cintura o usar las piernas para atacar. Los luchadores deben derribar, voltear y controlar a su rival usando únicamente la fuerza y la técnica del tronco superior. Es deporte olímpico desde los primeros Juegos de Atenas 1896.

La lucha grecorromana es el deporte de combate de mayor antigüedad en el programa olímpico moderno y se inspira directamente en las tradiciones atléticas de la Grecia clásica y la Roma imperial, donde el combate sin armas era considerado la prueba máxima de virtud física. Sin embargo, el estilo moderno codificado nació en la Francia del siglo XIX, donde militares y atletas desarrollaron reglas precisas que prohibían los agarres por debajo de la cintura para dar protagonismo a la fuerza del torso. El francés Jean Exbroyat es considerado el primer promotor del sistema moderno hacia 1848. En 1896, en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna celebrados en Atenas, la lucha ya figuraba en el programa, y en 1912 se creó la Federación Internacional de Lucha Asociada (FILA, hoy UWW, United World Wrestling), que continúa gobernando el deporte.

La lucha grecorromana ha sido uno de los deportes olímpicos más disputados de la historia moderna. La Unión Soviética y Rusia acumulan el mayor número de medallas olímpicas, seguidas de Finlandia, Hungría y Suecia. Figuras legendarias como el soviético Aleksandr Karelin —triple campeón olímpico (1988, 1992, 1996) e invicto durante 13 años— o el sueco Carl Westergren —campeón en tres ediciones diferentes (1920, 1924, 1932)— ilustran la grandeza del deporte. En la era contemporánea destacan el cubano Mijaín López, cuádruple campeón olímpico (2008–2021) en los 130 kg, y el georgiano Romas Amoyan. El Campeonato Mundial de Lucha, celebrado anualmente por UWW, concentra la competición de élite en diez categorías de peso masculinas.

La técnica de la lucha grecorromana gira en torno a tres posiciones fundamentales: de pie, con el atleta en guardia baja buscando el agarre del tronco y los brazos del rival; en el suelo, donde se trabajan los volteos (gutwrench) y los puentes; y la posición de par terre, en la que el atacante aplica presión sobre el defensor desde arriba. Las llaves principales incluyen el suplex —proyección hacia atrás desde el agarre de cintura—, el Karelin lift —levantamiento de un rival en posición de puente—, y el passé —acción de paso corporal lateral. Tácticamente, la lucha grecorromana exige combinar la explosividad de un atleta de potencia con la resistencia de un fondista, ya que los dos períodos de tres minutos demandan un nivel de esfuerzo máximo sostenido difícilmente comparable en otros deportes de combate.

La lucha grecorromana tiene presencia activa en más de 150 países y cuenta con alrededor de cinco millones de practicantes federados en todo el mundo, aunque el número real de practicantes no federados es considerablemente mayor. El deporte ha atravesado una crisis de imagen en 2013, cuando el Comité Olímpico Internacional propuso su exclusión del programa olímpico, situación que se resolvió con una serie de reformas que agilizaron el sistema de puntuación e introdujeron la figura del «passivity clock» para penalizar la falta de iniciativa. Estos cambios revitalizaron el espectáculo y aseguraron la permanencia del deporte en los Juegos hasta al menos Los Ángeles 2028. En países como Irán, Azerbaiyán, Georgia, Armenia y los estados de Asia Central, la lucha grecorromana es considerada un deporte nacional de primera magnitud.