El pin, también llamado caída o fall, es la forma de victoria más icónica de la lucha libre profesional. Para conseguirla, el luchador debe inmovilizar a su rival boca arriba en el tapiz y mantener sus dos hombros en contacto simultáneo con la superficie mientras el árbitro completa el conteo de tres. El conteo del árbitro no es automático: debe verificar en cada momento que los hombros están en contacto y que no hay infracciones como pies en las cuerdas o ayuda exterior.
La búsqueda del pin estructura la narrativa de los combates. Cada movimiento ofensivo, cada suplex, cada slamque lanza al rival al tapiz, es potencialmente el preludio de un intento de cubierta. Los luchadores aprenden a cubrirse inmediatamente después de ejecutar su movimiento favorito, antes de que el rival tenga tiempo de recuperarse. Los espectadores viven el conteo del árbitro con tensión creciente: el dos es el momento de mayor suspense, el instante antes de que el resultado se confirme o el luchador derrumbado encuentre fuerzas para romper el pin.
En la lucha libre profesional, el pin tiene también un componente narrativo deliberado. Los guionistas y productores deciden cuándo un pin se rompe en dos, generando un kickout dramático, y cuándo llega el tres definitivo. Los kickouts a dos son una herramienta narrativa para comunicar al público que el luchador derrumbado tiene más recursos de los que parecía, o que la historia del combate no ha terminado todavía. Un buen luchador sabe vender (actuar) tanto la agonía de estar siendo cubierto como la explosión de energía del kickout que mantiene vivo el combate.