La promo es el discurso que el luchador da en el micrófono, generalmente en el ring o en segmentos grabados entre bastidores, para comunicar su personaje, avanzar la narrativa de sus rivalidades y conectar emocionalmente con el público. Si el combate en el ring es el clímax de una historia, la promo es la construcción de esa historia: la amenaza, la provocación, la declaración de intenciones o la respuesta indignada que hace que el espectador desee ver el combate que se está cocinando.
El dominio del micrófono es una habilidad independiente del trabajo en el ring y tan valorada como este en la lucha libre profesional moderna. Hay luchadores extraordinarios técnicamente que nunca conectaron con el gran público porque sus promos eran planas o mecánicas, y hay figuras que alcanzaron el estrellato máximo con un trabajo en el ring limitado gracias a una capacidad excepcional de hablar. The Rock es el ejemplo más citado: sus promos de finales de los años 90 lo convirtieron en la estrella más popular del mundo del entretenimiento antes de que su trabajo en el ring estuviera completamente pulido.
Las promos más legendarias de la historia del wrestling suelen tener en común que tocaron algo real. La «Pipe Bomb» de CM Punk en Raw el 27 de junio de 2011, en que Punk rompió con el personaje y habló directamente sobre la estructura de poder de la WWE, se volvió viral y es estudiada como referencia de cómo la mezcla de verdad y ficción puede generar un impacto cultural que trasciende el mundo del wrestling. Esa capacidad de romper la cuarta pared de forma controlada, de dejar entrar la realidad en la ficción para enriquecerla, es la habilidad más difícil y más potente del promo cutting.