El Royal Rumble es uno de los eventos más originales y emocionantes del calendario de la WWE y de la lucha libre profesional en general. Su formato, creado en 1988, invierte la lógica habitual del combate individual: en lugar de dos luchadores, son treinta los que comparten el ring simultáneamente en un caos controlado donde las alianzas son temporales, las eliminaciones pueden llegar de donde menos se espera y la inercia del combate cambia constantemente con cada nueva entrada.
La estructura del Royal Rumble está diseñada para maximizar los momentos de sorpresa. Cada vez que el reloj llega a cero y suena la música de un nuevo participante, el arena estalla: puede ser un luchador ausente por lesión que regresa inesperadamente, una leyenda retirada que vuelve por una noche, o el debut de un nombre nuevo procedente de NXT. Estas entradas especiales son uno de los secretos del éxito del formato: incluso cuando el guión ha filtrado quién ganará, la expectativa de cada nueva entrada mantiene al público en tensión constante durante los 60 o 70 minutos que suele durar el combate.
El Royal Rumble también es el escenario de algunos de los momentos más icónicos de la historia de la WWE. El regreso de Stone Cold Steve Austin en 1997, la victoria de Shawn Michaels entrando con el número 1, el error de contabilización que llevó a los árbitros a tener 31 luchadores en el ring en 2005, la casi eliminación de The Undertaker por parte de Braun Strowman: el Royal Rumble acumula una biblioteca de momentos que el público recuerda durante décadas. Es, junto con WrestleMania, el evento donde la lucha libre profesional concentra su mayor capacidad de crear historia.