El turn es uno de los recursos narrativos más poderosos de la lucha libre profesional y, cuando se ejecuta en el momento correcto y con la persona correcta, puede redefinir una carrera y transformar el panorama competitivo de toda una promoción. El turn consiste en que un luchador abandona su rol de face o heel para asumir el contrario, habitualmente a través de un acto concreto que señala el cambio sin ambigüedad: una traición, un ataque inesperado, un gesto de lealtad hacia alguien que se consideraba enemigo.
La decisión de hacer un turn no es banal. Los productores y guionistas deben evaluar si el luchador en cuestión tiene el carisma y las habilidades para funcionar en el nuevo rol, si el momento es el adecuado para maximizar el impacto, y si la historia que se quiere contar con el personaje tras el turn tiene recorrido narrativo suficiente. Un heel turn prematuro desperdicia el capital de simpatía acumulado por un face popular; un heel turn demasiado tardío puede llegar cuando el público ya ha perdido interés en el personaje.
Los turns más memorables de la historia siempre tienen en común que ocurrieron en el momento de máxima exposición y con el máximo elemento de sorpresa. El turn de Steve Austin en WrestleMania X-Seven, cuando se alió con su enemigo histórico Vince McMahon, fue tan impactante porque ocurrió en el mayor evento del año, después de décadas de animadversión establecida. El de Seth Rollins traicionando al Shield en 2014 fue inesperado porque ocurrió cuando la facción estaba en su cénit de popularidad. La sorpresa amplifica el impacto del turn, y cuanto mayor es el capital emocional acumulado antes del momento, más dolorosa y memorable resulta la traición.