En la historia de la lucha libre olímpica, el nombre de Aleksandr Medved ocupa el lugar más alto. El soviético nacido en Ucrania en 1937 es el luchador con más medallas de oro olímpicas de la historia de la disciplina: tres consecutivas en tres ediciones de los Juegos (1964, 1968 y 1972), con la particularidad de que las ganó en tres categorías de peso diferentes, hazaña irrepetible que habla de una versatilidad y dominio técnico que van más allá de la simple fuerza física.
Tres oros, tres categorías distintas
La carrera olímpica de Aleksandr Medved es única porque no solo ganó el oro tres veces, sino que lo hizo en tres categorías de peso diferentes:
- Tokio 1964: oro en la categoría de semipesado (hasta 87 kg).
- México 1968: oro en la categoría de pesado (hasta 97 kg).
- Múnich 1972: oro en la categoría de superpesado (más de 100 kg).
Para conseguir este logro, Medved fue subiendo de categoría a medida que envejecía, algo que requería no solo aumentar masa corporal sino también adaptar su técnica y su juego de piernas a un peso diferente en cada edición olímpica. El nivel de adaptabilidad que esto implica es extraordinario.
Diez campeonatos del mundo
Además de los tres oros olímpicos, Medved acumuló diez títulos en el Campeonato del Mundo de lucha libre, celebrados entre 1962 y 1971. En muchos de esos años también ganó el campeonato europeo, construyendo un palmarés total que ningún luchador ha podido igualar en toda la historia del deporte.
Su dominio fue tan completo durante la década de los 60 que los entrenadores de la URSS lo consideraban una referencia absoluta. Su técnica fue estudiada, analizada y utilizada como modelo de enseñanza en escuelas de lucha de todo el mundo soviético.
El estilo de Medved: técnica sobre fuerza
Lo que distinguía a Medved de la mayoría de sus contemporáneos no era solo su condición física —que era extraordinaria— sino su repertorio técnico. En una época en que muchos luchadores dependían principalmente de la fuerza bruta, Medved era un maestro de los levantamientos, las llaves de pierna y los movimientos de cadera que le permitían desequilibrar a rivales más pesados.
Su capacidad para luchar eficazmente contra rivales más grandes fue especialmente notoria en su última etapa, cuando compitió en la categoría superpesado contra oponentes que le superaban en masa muscular pero no en habilidad ni en rapidez.
El sistema soviético de lucha libre
El dominio de Medved no existía en el vacío: formaba parte de un sistema de alto rendimiento soviético en lucha que era el más avanzado del mundo en aquella época. La URSS tenía escuelas de lucha en todas las repúblicas, entrenadores de altísimo nivel y una competencia interna tan exigente que los seleccionados nacionales llegaban al Campeonato del Mundo ya curtidos en cientos de combates de máximo nivel.
Medved fue el producto más brillante de ese sistema, pero su talento individual era tan superior al de sus compañeros de generación que incluso en el exigente contexto soviético destacaba como un fenómeno único.