El estilo libre es una de las dos modalidades olímpicas de lucha y la que permite mayor variedad técnica. Al poder agarrar las piernas del rival, los luchadores disponen de un arsenal de entradas mucho más amplio que en greco-romana: derribos de pierna, dobles, sencillos, entradas por detrás y una gran cantidad de combinaciones que hacen del estilo libre un deporte de gran dinamismo y espectacularidad. La velocidad de acción es característica de esta modalidad.
La táctica en estilo libre se basa habitualmente en el control de la distancia y en las entradas de pierna. Un buen «double leg takedown», la entrada de doble pierna, es una de las acciones más efectivas y practicadas en los gimnasios de todo el mundo. Los luchadores buscan bajar el nivel de su cuerpo más rápido que el rival y penetrar hacia sus rodillas antes de que este pueda reaccionar. La velocidad de entrada y la explosividad de caderas son atributos físicos fundamentales en esta modalidad.
La lucha femenina olímpica se disputa solo en estilo libre, lo que ha dado a esta modalidad una visibilidad y un prestigio adicionales en el programa olímpico. Las competidoras de lucha libre femenina han alcanzado un nivel técnico y atlético extraordinario en las últimas décadas, y países como Japón, Estados Unidos y China han producido algunas de las mejores luchadora de la historia del deporte. La inclusión de la lucha femenina en los Juegos ha impulsado enormemente el desarrollo global de la modalidad.