El golden score es el mecanismo de desempate de la lucha olímpica y uno de los momentos de mayor tensión del deporte. Cuando un combate termina igualado al final del periodo regular, los dos luchadores saben que el siguiente punto que se produzca, sea por la acción que sea, decidirá el resultado final. Esta presión transforma la táctica de ambos: el que tiene más advertencias previas necesita puntuar activamente, mientras que el que lleva el historial más limpio puede esperar con mayor tranquilidad.
La dinámica del golden score es psicológicamente muy exigente. Un luchador que intenta atacar corre el riesgo de quedar expuesto y entregar el punto al rival. Un luchador que evita el contacto puede acumular la advertencia de pasividad que le costará el combate. Encontrar el equilibrio entre agresividad y control en esos minutos finales es una habilidad mental tan importante como cualquier técnica física. Los grandes campeones suelen ser precisamente los luchadores más resolutivos en estas situaciones de máxima presión.
El golden score ha generado algunos de los momentos más dramáticos de la historia de la lucha olímpica. Finales de Juegos Olímpicos o Campeonatos del Mundo decididas por una única acción técnica en la prórroga, a veces con el marcador en 0-0 durante varios minutos, forman parte del imaginario del deporte. Este formato es más dinámico que los sistemas de puntuación arbitraria por banderas utilizados en el pasado y ofrece siempre un resultado inequívoco basado en la acción real del combate.