El tatami es el escenario donde se desarrolla toda la acción en la lucha olímpica. A diferencia de otros deportes de combate que utilizan cuadriláteros o jaulas, la lucha olímpica exige una superficie blanda y continua que permita a los atletas caer, rodar y ejecutar proyecciones sin riesgo de lesión grave. Las dimensiones del tatami están estandarizadas por la organización internacional United World Wrestling y todos los competidores, desde las primeras rondas hasta la final olímpica, compiten sobre la misma superficie reglamentaria.
La zona de combate se divide visualmente en dos áreas concéntricas. La zona central, de 7 metros de diámetro, es donde el árbitro pretende que transcurra el combate. El anillo exterior, de un metro de anchura aproximada hasta completar los 9 metros totales, está coloreado en rojo y actúa como aviso de que los luchadores se acercan al límite. Si un combate queda interrumpido porque los dos atletas superan el borde de la zona de combate, el árbitro los devuelve al centro para reanudar en las posiciones correspondientes.
La calidad y el mantenimiento del tatami son aspectos técnicos que las organizaciones olímpicas cuidan con esmero. Una superficie irregular, demasiado dura o con juntas mal selladas puede provocar accidentes al ejecutar técnicas de proyección. Por ese motivo, en los Juegos Olímpicos y campeonatos del mundo se utilizan tatamis de alta gama montados por equipos especializados, y la superficie se inspecciona antes de cada sesión de competición.