La zona de pasividad es el anillo exterior del tatami, coloreado en rojo, que actúa como línea de aviso y límite del espacio de combate activo. Su anchura aproximada de un metro entre el borde de la zona central de 7 metros y el límite exterior de la zona de combate de 9 metros crea una franja de transición que los luchadores aprenden a percibir con los pies incluso sin mirar al suelo durante el combate.
El papel de esta zona en la dinámica del combate es doble. Por un lado, advierte visualmente a los luchadores de que están en el límite y que deben regresar al centro para que el árbitro no detenga la acción. Por otro, actúa como elemento penalizador: el luchador que sistemáticamente retrocede hacia el borde y sale del área de combate puede ser sancionado con pasividad, lo que otorga un punto al rival. Esta combinación de aviso y penalización obliga a los competidores a mantener el combate en el espacio central.
Cuando un luchador inicia una proyección dentro de la zona válida, el árbitro valora la acción aunque el aterrizaje del rival se produzca fuera del círculo, siempre y cuando el movimiento comenzara dentro. Esta norma protege al atacante que ejecuta una buena técnica: sería injusto anular un lanzamiento espectacular solo porque el rival rueda fuera del área durante la caída. La mesa de control y los árbitros de vídeo revisan estas situaciones en competiciones de alto nivel para garantizar que las decisiones sean correctas.