La lucha casi desaparece de los Juegos Olímpicos
Febrero de 2013 fue uno de los momentos más dramáticos en la historia moderna del deporte de la lucha. El Comité Olímpico Internacional (COI), en una decisión que tomó al mundo por sorpresa, anunció que la lucha no formaría parte del programa de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El deporte más antiguo del olimpismo se enfrentaba a la exclusión definitiva del evento que lo había visto nacer.
La decisión del COI
El 12 de febrero de 2013, la Comisión Ejecutiva del COI reunida en Lausana votó para eliminar la lucha del programa básico de los Juegos Olímpicos. El deporte pasaba a la lista de candidatos para ocupar un único puesto disponible en el programa de los Juegos de 2020, compitiendo con otros deportes aspirantes como el béisbol/sóftbol, el squash y otros.
Los criterios que el COI aplicó para tomar la decisión incluían:
- Universalidad: La presencia del deporte en todos los continentes y países.
- Televisividad: El atractivo de los combates para las audiencias televisivas.
- Transparencia: La calidad de la gestión y la gobernanza de la federación internacional.
- Atractivo para las audiencias jóvenes: La capacidad del deporte de conectar con las generaciones más jóvenes.
- Igualdad de género: El equilibrio entre programas masculinos y femeninos.
La decisión sorprendió porque la lucha, con más de 2.700 años de historia olímpica, parecía intocable en el programa de los Juegos.
La reacción mundial
La respuesta a la decisión del COI fue inmediata y global. Atletas, federaciones nacionales, gobiernos y aficionados de todo el mundo se movilizaron en defensa de la lucha. Las campañas en redes sociales, las declaraciones de campeones olímpicos y las presiones diplomáticas se multiplicaron. Países con una fuerte tradición luchística, como Rusia, Irán, Turquía, Estados Unidos, Japón y Georgia, pusieron en marcha esfuerzos coordinados para revertir la decisión.
En Irán, donde la lucha es deporte nacional, la decisión fue recibida como un agravio profundo. En Rusia, el Kremlin intervino directamente y el Gobierno ruso utilizó canales diplomáticos para hacer llegar su desacuerdo al COI. En Estados Unidos, el sistema universitario de lucha y las organizaciones de antiguos atletas se movilizaron masivamente.
La reforma de la FILA (hoy UWW)
La Federación Internacional de Luchas Asociadas (FILA) comprendió que, para sobrevivir, necesitaba reformarse profundamente. Se realizaron los siguientes cambios:
- Cambio de liderazgo: Nenad Lalovic fue elegido nuevo presidente de la FILA en mayo de 2013, en sustitución de Raphael Martinetti.
- Reforma del reglamento: Se introdujeron cambios en las reglas para hacer los combates más dinámicos y atractivos, favoreciendo el ataque y penalizando la pasividad.
- Mejoras en la transmisión: La federación implementó nuevas tecnologías de seguimiento y retransmisión para mejorar la experiencia televisiva.
- Mayor igualdad de género: Se ampliaron los programas femeninos y se equilibró mejor el programa entre modalidades masculinas y femeninas.
- Nueva identidad: La FILA se rebautizó como United World Wrestling (UWW) para reflejar su renovación.
La votación de septiembre de 2013
En septiembre de 2013, el COI votó en Buenos Aires sobre qué deporte ocuparía el puesto libre en el programa de los Juegos de Tokio 2020. La lucha competía con el béisbol/sóftbol y el squash. En una votación muy ajustada, la lucha obtuvo la mayoría necesaria y fue reinstaurada en el programa olímpico.
Las lecciones aprendidas
El episodio de 2013 tuvo un efecto paradójicamente positivo para la lucha: la obligó a modernizarse, mejorar su imagen y demostrar su relevancia global de una manera que difícilmente habría hecho de forma voluntaria. La crisis actuó como catalizador de reformas que el deporte necesitaba y que han fortalecido su posición en el ecosistema olímpico.