Kenny Roberts nació el 31 de diciembre de 1951 en Modesto, California. Llegó al motociclismo de velocidad desde el dirt track, la disciplina sobre tierra que forjó su técnica de derrape y que, trasladada a los asfaltos del campeonato del mundo, revolucionó la manera en que se pilotaban las motocicletas de gran cilindrada. Su figura representa uno de los cambios técnicos más profundos de la historia del motociclismo: antes de Roberts se pilotaba de una manera, y después de Roberts se pilotó de otra.
Los inicios en el dirt track americano
Roberts creció en el Valle Central de California y comenzó a competir en dirt track siendo adolescente. El dirt track, modalidad en la que se compite sobre pistas de tierra oval y sin frenos, exige a los pilotos dominar el derrape para poder trazar las curvas a alta velocidad. Roberts desarrolló en esa disciplina una habilidad para el control del derrape trasero que no tenía parangón en el motociclismo de la época.
En los años setenta, Roberts acumuló varios campeonatos nacionales americanos de dirt track y de carretera, estableciendo su reputación como el mejor piloto de su país. Su siguiente paso fue el campeonato del mundo.
La llegada al Mundial y la revolución técnica
Roberts debutó en el campeonato del mundo de 500cc en 1978, con veintisiete años, cuando los pilotos europeos —especialmente los italianos y los ingleses— dominaban la categoría. Su primera temporada fue también la de su primer título: con Yamaha, ganó el campeonato del mundo batiendo a pilotos como Barry Sheene, el campeón reinante.
Lo que sorprendió a todos fue cómo lo hacía. Roberts pilotaba su Yamaha OW35 con el neumático trasero en derrape controlado en los sectores de aceleración, una técnica que ningún piloto europeo había incorporado a las motos de asfalto. El resultado era una velocidad de salida de curva que sus rivales no podían igualar con sus técnicas tradicionales.
Los tres títulos consecutivos (1978-1980)
La eficacia de la técnica de Roberts quedó demostrada por sus resultados: tres campeonatos mundiales consecutivos con Yamaha en 1978, 1979 y 1980. Durante esos tres años fue el piloto dominante de la clase 500cc y nadie encontró la manera de batirle de manera consistente.
En 1979 y 1980 tuvo como rival principal a Barry Sheene y posteriormente a otros pilotos que intentaron adaptar la técnica del derrape con resultados variables. Los europeos tardaron años en asimilar la lección de Roberts, y algunos nunca lo consiguieron.
El legado técnico: antes y después de Roberts
La influencia de Kenny Roberts en el motociclismo de velocidad no se puede medir solo en títulos. Su técnica del derrape controlado se convirtió en el estándar del pilotaje moderno: hoy todos los pilotos de MotoGP utilizan variaciones de la técnica que Roberts introdujo hace casi cincuenta años. Sin su llegada al campeonato del mundo, el desarrollo técnico del pilotaje en las motos de gran cilindrada habría seguido un camino muy diferente.
Roberts también contribuyó al desarrollo tecnológico de las motos trabajando estrechamente con Yamaha en la puesta a punto del chasis y las suspensiones para adaptarlas a su técnica de pilotaje.
Más allá de la pista: el equipo Roberts y la formación de pilotos
Tras su retirada como piloto a mediados de los años ochenta, Roberts no abandonó el motociclismo. Fundó el equipo Roberts en los años noventa y luego participó en el proyecto del equipo KR de la temporada de MotoGP, además de dedicar décadas a la formación de pilotos jóvenes. Su hijo Kenny Roberts Jr. ganó el campeonato del mundo de 500cc en 2000, completando una saga familiar única en la historia del motociclismo.
El apodo de King Kenny no fue un accidente: Roberts reinó sobre la clase 500cc con una combinación de talento natural, innovación técnica y determinación que sigue siendo el modelo de referencia para cualquier piloto que quiera transformar el deporte desde dentro.