Los Juegos Olímpicos son el escenario máximo del deporte mundial, y el motocross lleva décadas mirándolos desde la distancia. El deporte tiene todos los ingredientes para ser olímpico: espectacularidad, competición reñida, atletas de primer nivel, seguimiento global y una historia rica. Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional (COI) nunca ha abierto de par en par sus puertas a los deportes de motor, y el motocross sigue esperando.
El precedente del BMX: tan cerca y tan lejos
La historia del BMX Racing es la que más cerca ha estado de abrir una puerta para el motocross. El BMX Racing (bicicletas de 20 pulgadas en circuitos de tierra con saltos) debutó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 con un formato casi idéntico al del motocross: salida desde un gate, circuito de tierra con saltos y bermas, y el primero en llegar gana.
La diferencia fundamental es que el BMX usa bicicletas sin motor. Y esa diferencia es, para el COI, insalvable. La inclusión de los deportes de motor en los Juegos Olímpicos chocaría con varios principios del olimpismo moderno:
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Sostenibilidad ambiental: los motores de combustión interna emiten CO2 y contaminantes. Los Juegos Olímpicos se han comprometido cada vez más con la sostenibilidad ambiental, y incluir deportes que usan combustibles fósiles iría en contra de esa dirección.
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Accesibilidad y universalidad: el COI busca deportes que puedan practicarse en todos los países del mundo con medios similares. El motocross requiere motos de competición costosas que están fuera del alcance de los países con menos recursos económicos.
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La maquinaria como variable: en el olimpismo, la idea es que compitan los atletas, no las máquinas. En los deportes de motor, la calidad de la moto es un factor significativo en el resultado, lo que el COI considera contrario al espíritu olímpico.
Los intentos de la FIM
La Fédération Internationale de Motocyclisme (FIM) ha presentado en distintas ocasiones solicitudes al COI para que los deportes de motociclismo sean incluidos en el programa olímpico. Las respuestas han sido siempre negativas, aunque sin cerrar completamente la puerta para el futuro.
La FIM ha argumentado que el motocross es un deporte practicado en más de 100 países, con millones de aficionados, alto nivel de espectacularidad y pilotos con una condición física comparable a la de los atletas de deportes ya olímpicos. Estos argumentos no han sido suficientes para superar las objeciones del COI.
El modelo alternativo: los Juegos Mundiales
Como alternativa al olimpismo, algunos deportes de motor han encontrado su espacio en los Juegos Mundiales, una competición organizada por la Asociación Internacional de los Juegos Mundiales (IWGA) que incluye deportes no olímpicos con un formato similar al de los Juegos Olímpicos. La FIM ha participado en los Juegos Mundiales con disciplinas como el trial y el speedway.
El motocross no ha tenido presencia regular en los Juegos Mundiales, pero el modelo existe como alternativa para los deportes que el COI no incluye en su programa.
El futuro: ¿motocross eléctrico y Juegos Olímpicos?
El gran cambio potencial podría llegar con la electrificación. Si el motocross eléctrico (ya existe como categoría en algunas competiciones) alcanzara el nivel de rendimiento y espectáculo del motocross de gasolina, el principal argumento del COI —los combustibles fósiles— dejaría de ser válido.
La FIM ya organiza competiciones de off-road eléctrico, y marcas como KTM, Stark Future y otras están invirtiendo en el desarrollo de motos eléctricas de alto rendimiento para el off-road. La velocidad de este desarrollo tecnológico podría plantear la pregunta olímpica en términos completamente nuevos en los próximos años.
Por ahora, el motocross sigue siendo uno de los grandes deportes ausentes del olimpismo, junto con el automovilismo, el golf en su versión de circuito y algunos otros. Un deporte que ha producido atletas de primer nivel, hazañas de ingeniería y momentos de pura emoción que merecerían el escenario más grande del deporte.