En el Muay Thai hay grandes campeones, peleadores dominantes, figuras que definen una era. Y luego está Saenchai. El apodo “el Picasso del Muay Thai” no es hiperbólico: es la descripción más precisa posible de un peleador que ha elevado el arte de los ocho miembros a un nivel de creatividad técnica que nadie antes —ni después— ha igualado. Si Buakaw es el Muay Thai que el mundo conoce, Saenchai es el Muay Thai que los expertos veneran.
El artista tailandés
Nacido en 1980 en la provincia de Khon Kaen, en el noreste tailandés, Saenchai —cuyo nombre completo es Saenchai PKSaenchaimuaythaigym— creció en el sistema de los gimnasios tailandeses de la forma clásica: entrenamiento desde la infancia, primeros combates en la adolescencia, ascenso progresivo hacia los grandes estadios de Bangkok. Pero desde el principio, algo lo diferenciaba de sus contemporáneos.
Donde la mayoría de los peleadores tailandeses desarrollaban un estilo basado en la potencia de las patadas, la solidez del clinch o la dureza para absorber el daño, Saenchai desarrolló algo diferente: un estilo basado en el engaño, en la creación de ángulos imposibles, en la capacidad de lanzar ataques que llegaban de donde el rival no los esperaba. Sus combates no parecen peleas sino demostraciones de un sistema de movimiento completamente propio.
Los cuatro cinturones de Lumpinee
La medida objetiva de la grandeza de Saenchai está en sus cinturones. Ganó el título del estadio Lumpinee en cuatro categorías de peso diferentes: peso mini mosca, peso mosca, peso gallo y peso super gallo. Esta hazaña —lograr la supremacía en cuatro divisiones distintas del estadio más prestigioso del Muay Thai— lo coloca en una categoría propia en la historia del deporte.
Ganar un título en Lumpinee es el objetivo de vida de miles de peleadores tailandeses. Ganarlo cuatro veces en cuatro categorías exige una combinación de excelencia técnica, adaptabilidad y longevidad que pocos cuerpos y pocas mentes deportivas pueden sostener.
El estilo: arte en movimiento
Lo que hace a Saenchai inigualable es su arsenal técnico, que incluye elementos que en cualquier otro peleador serían excentricidades pero que en sus manos son golpes efectivos:
La patada de cartwheel (teep cart wheel): Saenchai puede lanzar una patada frontal haciendo un giro lateral completo, llegando al rival desde un ángulo imposible. No es un truco circense: la usa en combates reales contra rivales de élite y conecta con frecuencia.
Las fintas continuas: Saenchai finta constantemente, con el cuerpo, la mirada, el movimiento de los hombros. Sus rivales nunca saben qué golpe viene ni de qué dirección, lo que los obliga a defenderse de todo y los abre a los ataques reales.
Los barridos imposibles: Desde posiciones que parecen defensivas o desequilibradas, Saenchai lanza barridos de pierna que tumban a rivales que creían estar en posición dominante.
La rodilla volante desde ángulos creativos: No la rodilla directa, sino la rodilla lanzada desde un lado, después de una finta, llegando al cuerpo o a la cabeza desde donde el rival no la espera.
La longevidad: combatir más joven que los jóvenes
Quizás lo más extraordinario de Saenchai es su longevidad. Bien entrada su cuarentena, siguió compitiendo contra peleadores mucho más jóvenes y físicamente superiores, ganando combates o compitiendo en plena igualdad gracias a su técnica. Sus combates con rivales que le doblan en tamaño físico y que están en el pico de su forma son análisis vivientes de por qué la técnica y la inteligencia táctica superan a la fuerza bruta.
Esta longevidad tiene una explicación técnica: el estilo de Saenchai es el menos agresivo para el cuerpo de todos los estilos posibles. No absorbe mucho daño —su defensa y sus fintas hacen que la mayoría de los golpes no lleguen— y no genera mucho daño en sus articulaciones y músculos porque la técnica, no la fuerza, es lo que hace funcionar sus golpes. El cuerpo de un artista de la técnica pura envejece más despacio que el de un guerrero de la potencia.
El legado fuera de Tailandia
Saenchai es uno de los peleadores tailandeses que con más frecuencia ha viajado a Europa y América para combatir y para demostrar su arte ante públicos nuevos. Sus vídeos han circulado por millones de fans en todo el mundo, y muchos de ellos —aficionados al deporte de combate que quizás nunca habían seguido el Muay Thai— se convirtieron en fans del deporte simplemente viendo a Saenchai combatir. Es un argumento en movimiento de por qué el Muay Thai es el sistema de striking más rico y más complejo del mundo.