En un deporte donde los peleadores tailandeses empiezan a combatir en la adolescencia temprana y pueden tener cien combates antes de los veinte años, los números brutos de victorias son relativos. Lo que hace que el historial de Saenchai sea verdaderamente extraordinario no es solo la cantidad —más de 300 victorias a lo largo de tres décadas— sino la calidad constante de sus adversarios, la diversidad de condiciones en que se produjeron esas victorias y el hecho de que siguió ganando a un nivel de élite a una edad en que la mayoría de sus contemporáneos llevaban años retirados.
La carrera que no terminaba
Saenchai comenzó a combatir profesionalmente siendo adolescente, en el circuito tailandés regional que es el primer escalón del sistema antes de llegar a los grandes estadios de Bangkok. Como la mayoría de los peleadores tailandeses de talento, sus primeros años fueron de acumulación rápida: muchos combates, contra rivales progresivamente más difíciles, en un proceso de aprendizaje acelerado que el sistema tailandés perfeccionó durante generaciones.
El salto a los estadios de Bangkok llegó cuando su nivel ya era evidente, y desde el primer momento quedó claro que Saenchai no era un peleador normal. Su técnica inusual, su creatividad táctica y su capacidad para ganar de formas que nadie más podía conseguir lo convirtieron rápidamente en una figura de atención especial para los promotores, los apostadores y los aficionados de los estadios.
Los cuatro títulos de Lumpinee: el récord de récords
El logro más impresionante de la carrera de Saenchai —el que define su lugar en la historia del Muay Thai— son sus cuatro títulos en el estadio Lumpinee en cuatro categorías de peso diferentes: mini mosca, mosca, gallo y super gallo. Cada uno de estos títulos fue ganado y defendido contra los mejores peleadores del país en cada momento, en el estadio más exigente del mundo.
La hazaña tiene una dimensión física que es difícil de apreciar desde fuera. Ganar en la categoría de mini mosca implica un peso corporal y una forma física muy diferentes a los de la categoría de super gallo. Los peleadores de la categoría más baja son ultraligeros, rápidos, con un estilo que aprovecha la velocidad; los de las categorías más altas tienen más masa muscular y generan más potencia. Adaptarse a esos contextos diferentes, ganar el título en cada uno y defenderse de los mejores de cada división es una demostración de versatilidad técnica y capacidad de adaptación que pocos cuerpos y pocas mentes pueden conseguir.
La longevidad como récord en sí mismo
En el Muay Thai de los estadios tailandeses, las carreras suelen terminar antes de los 30 años. El desgaste físico es enorme: los combatientes tailandeses pueden pelear quince, veinte, veinticinco veces por año durante sus mejores años, y ese volumen de combate pasa factura al cuerpo incluso con la técnica más depurada.
Saenchai siguió compitiendo y ganando combates de alto nivel bien entrada su cuarentena, contra rivales mucho más jóvenes y físicamente superiores en fuerza y explosividad. Sus victorias tardías son en muchos sentidos las más impresionantes de su carrera: demuestran que cuando la técnica es suficientemente perfecta, el tiempo no la puede corroer al ritmo al que corroe el atletismo puro.
El número: más de 300 victorias
Los números exactos en el Muay Thai tailandés son difíciles de verificar con la precisión que existe en el boxeo occidental, donde cada combate profesional queda registrado en bases de datos centralizadas. En el sistema tailandés, especialmente en los combates de los primeros años de carrera en circuitos regionales, la documentación es menos sistemática.
Lo que los expertos del Muay Thai aceptan de forma general es que Saenchai acumuló más de 300 victorias en su carrera, con un número de derrotas relativamente pequeño para esa cantidad de combates. En el contexto del Muay Thai, donde la excelencia técnica de los rivales es muy alta y donde se combate mucho más frecuentemente que en cualquier otro deporte de combate occidental, ese registro es un testimonio de una consistencia que ningún otro nombre de la historia puede igualar.