El Mundial de Brasil de 2014 quedará para siempre en la memoria colectiva del fútbol por dos motivos: el descalabro de España como campeona vigente y el resultado más humillante de la historia del torneo, el 7-1 de Alemania a Brasil en semifinales en el Mineirão de Belo Horizonte. El país anfitrión vivió un trauma colectivo que los brasileños bautizaron como el Mineirazo.
El derrumbe de España
España llegaba a Brasil como campeona del mundo (2010) y de Europa (2008 y 2012). Era el equipo más dominante de la historia del fútbol moderno. Pero el ciclo había llegado a su fin y nadie lo sabía.
El primer partido, el 13 de junio de 2014 en Salvador, fue una catástrofe. Holanda 5-1 España. Van Persie y Robben destrozaron una defensa española que ya no era la misma. El sistema de posesión que había deslumbrado al mundo durante seis años ya era conocido y contrarrestado por los mejores equipos. España seguía con el mismo guion, pero los rivales habían aprendido a leerlo.
La derrota ante Chile (0-2) en el segundo partido fue el golpe definitivo. España quedó eliminada en la fase de grupos por primera vez como campeona vigente en la historia del Mundial. El fin de una era quedó certificado en tierras brasileñas.
El Mineirazo
El 8 de julio de 2014, Brasil y Alemania disputaron la semifinal en el Estádio Mineirão de Belo Horizonte. Brasil llegaba sin sus dos mejores jugadores: Neymar, lesionado en cuartos por una rodillada de Zuñiga, y Thiago Silva, suspendido por acumulación de tarjetas. El estadio estaba lleno hasta la bandera con aficionados brasileños que esperaban una remontada milagrosa.
Lo que sucedió fue exactamente lo contrario. Alemania marcó en el minuto 11 mediante Klose —que igualaba así el récord histórico de goles en Mundiales de Ronaldo con 15—. Después llegó el delirio: cuatro goles más antes del minuto 30. En el descanso, el marcador era 5-0 y el Mineirão era un campo de silencio y lágrimas.
Alemania llegó al 7-1 con goles de Schürrle en la segunda parte. Brasil marcó un gol de la honra. Pero el daño era irreparable. Las imágenes de aficionados brasileños llorando en las gradas dieron la vuelta al mundo. Brasil 1-7 Alemania entró inmediatamente en los libros de historia del fútbol como el resultado más escandaloso de la historia del torneo.
James Rodríguez y el mejor gol del torneo
La otra gran historia del Mundial de 2014 fue la actuación de Colombia y de su mediocentro ofensivo James Rodríguez. El jugador del Mónaco realizó un torneo soberbio, con 6 goles en 5 partidos —siendo el máximo goleador— y una serie de actuaciones de altísimo nivel.
Su gol ante Uruguay de octavos de final, un control de pecho y volea de zurda desde fuera del área, fue elegido el mejor gol del torneo por votación popular y es considerado uno de los más hermosos de la historia del Mundial. Colombia llegó hasta los cuartos de final, donde cayó ante Brasil con una actuación defensiva brasileña que rozó la brutalidad.
La final: el gol de Götze
La final del 13 de julio de 2014 en el Maracaná entre Alemania y Argentina fue un partido táctico y cerrado. Lionel Messi tuvo opciones de marcar pero Neuer las atajó todas. La prórroga llegó sin goles.
En el minuto 113, Mario Götze recibió un pase de Schürrle en el área, controló con el pecho y remató de volea con la zurda. Gol. Alemania ganó 1-0 y fue campeona del mundo por cuarta vez. Götze, a sus 22 años, fue el héroe más joven de una final del Mundial desde Pelé en 1958.
Datos del torneo
Se jugaron 64 partidos con 171 goles (2,67 de media). James Rodríguez (6 goles) fue el máximo goleador y obtuvo el Balón de Oro del torneo. El Balón de Oro del torneo, paradójicamente, fue para Messi, cuya actuación fue brillante en algunos momentos pero insuficiente para llegar con su equipo al título.