El Mundial de Rusia de 2018 fue un torneo sorprendente, lleno de resultados inesperados y protagonistas nuevos. La selección española protagonizó una de las mayores decepciones del torneo, mientras que Croacia escribía la página más gloriosa de su breve historia mundialista y Kylian Mbappé anunciaba al mundo la llegada de una nueva superestrella del fútbol.
Un torneo de sorpresas
El torneo comenzó con una sorpresa mayúscula: Alemania, campeona vigente, fue eliminada en la fase de grupos. La defensa del título alemán se convirtió en la segunda eliminación de un campeón vigente en grupos de la historia, después de España 2014. La sorpresa fue mayúscula dado el nivel histórico de la selección germana en los grandes torneos.
Otras potencias que salieron pronto fueron Argentina, que necesitó el partido ante Nigeria para clasificarse, y Portugal, que cayó en octavos ante Uruguay. El torneo demostró que el fútbol se había igualado significativamente y que las jerarquías clásicas ya no eran garantía de nada.
El debut de Islandia y la grandeza de Croacia
Islandia vivió su debut mundialista con una actuación memorable. El país más pequeño en número de habitantes (350.000 habitantes) en clasificarse para un Mundial empató ante Argentina en la fase de grupos gracias al portero Hannes Halldórsson y al sistema defensivo más organizado del torneo. El “aplauso del vikingo” de los aficionados islandeses se convirtió en imagen viral del torneo.
La historia más épica fue la de Croacia. Dirigida por Zlatko Dalic y con Luka Modric como mejor jugador del torneo, Croacia llegó a su primera final mundialista. El camino fue extraordinariamente duro: tres partidos consecutivos en prórroga —ante Dinamarca, Rusia y Inglaterra— pero el equipo resistió y avanzó. La final ante Francia fue el partido más importante de la historia del fútbol croata.
Neymar y sus polémicas caídas
El otro protagonista mediático del torneo fue Neymar, no por sus actuaciones dentro del campo sino por las exageradas simulaciones de lesión que realizó en cada roce con un rival. Las imágenes del brasileño rodando por el suelo ante la menor fricción dieron la vuelta al mundo y se convirtieron en memes instantáneos. Brasil llegó hasta los cuartos de final, donde cayó ante Bélgica (1-2) en un partido que dejó la sensación de que el equipo podía haber llegado más lejos.
La eliminación de España
El partido de octavos entre España y Rusia del 1 de julio en Moscú fue la gran decepción española del torneo. España controló el balón durante más de dos tercios del partido, con una posesión superior al 70%, pero no supo encontrar el camino al gol. Rusia, muy compacta en defensa, resistió hasta los penaltis con el portero Igor Akinfeev como héroe.
En la tanda de penaltis, Akinfeev atajó los disparos de Koke y Aspas. España quedó eliminada en octavos por el país anfitrión en un partido que resumió todas las limitaciones del equipo: mucho toque, poca profundidad y poca contundencia en el momento decisivo.
Mbappé y la final
La final del 15 de julio de 2018 en el estadio Luzhniki de Moscú fue un espectáculo con seis goles: un autogol, un penalti polémico, un gol de Mandzukic en el marcador más tarde que en cualquier final mundialista previa… y el gol de Mbappé que confirmó el 4-2 definitivo.
Francia ganó su segundo título con un equipo de enorme talento: Mbappé, Griezmann, Pogba, Varane. El gol del delantero del PSG, con 19 años, lo convirtió en el segundo jugador más joven en anotar en una final del Mundial, por detrás solo de Pelé. El reconocimiento fue unánime: el fútbol tenía a su próxima superestrella.
Datos del torneo
Se jugaron 64 partidos con 169 goles (2,64 de media). Harry Kane (Inglaterra) fue el máximo goleador con 6 tantos. Luka Modric obtuvo el Balón de Oro del torneo, primer jugador no perteneciente a Brasil, Argentina o Alemania en recibir ese galardón desde el alemán Ronaldo Nazário en 2002. El torneo fue reconocido como bien organizado a pesar de las tensiones geopolíticas que rodearon la candidatura rusa.