La reina de las aguas abiertas
Ana Marcela Cunha es, por méritos deportivos, la nadadora de aguas abiertas más exitosa de la historia moderna del deporte. Nacida en 1992 en Brasil, comenzó su relación con las aguas abiertas desde niña en las playas y ríos de su país, donde la natación en entornos naturales tiene una tradición cultural profunda.
Una carrera de precocidad y longevidad
Lo más sorprendente del palmarés de Ana Marcela Cunha no es solo su amplitud, sino su duración. Pocos deportistas en cualquier disciplina mantienen el nivel de excelencia desde los 14 hasta los 30 y más años. La brasileña debutó en el circuito de World Aquatics en 2006 y siguió ganando títulos mundiales más de 15 años después.
Su primer título mundial llegó cuando tenía solo 16 años, en la prueba de 25 km del Campeonato del Mundo de 2008 en Sevilla, España. Desde ese momento, Cunha no ha dejado de acumular medallas en todos los Mundiales en los que ha participado.
El oro olímpico: el eslabón que faltaba
Durante años, el palmarés de Cunha estuvo marcado por una sombra: la ausencia del oro olímpico. En los Juegos de Londres 2012, Río 2016 y durante años en el circuito internacional, ganó casi todo menos el metal dorado de los Juegos.
En Tokio 2020 (disputados en agosto de 2021), Ana Marcela Cunha cerró ese capítulo pendiente con una actuación magistral en la bahía de Odaiba. En condiciones de calor extremo, con el agua a más de 30 °C, la brasileña demostró una vez más su inteligencia táctica y su potencia en el sprint para ganar el oro olímpico que completó el mejor palmarés en la historia de las aguas abiertas femeninas.
Influencia en el deporte y el legado
El impacto de Ana Marcela Cunha va más allá de sus medallas. Su carrera ha contribuido a elevar el perfil de las aguas abiertas en Brasil, un país con una tradición acuática enorme pero centrada históricamente en la piscina. La brasileña es un modelo para las nuevas generaciones de nadadores de aguas abiertas en toda América Latina.