El eggbeater es la técnica que hace posible todo lo que resulta visualmente impactante en natación artística. Ese cuerpo que emerge del agua hasta la cintura y permanece inmóvil unos segundos, o esa nadadora que actúa como plataforma mientras otra se lanza al aire, tienen su origen en la misma técnica de propulsión vertical. Dominar el eggbeater no significa simplemente conocer el movimiento correcto: significa haberlo practicado hasta el punto en que sea automático, potente y eficiente incluso en el momento de mayor fatiga de la rutina.
El aprendizaje del eggbeater comienza en las primeras etapas de la formación deportiva en natación artística. En los niveles iniciales, el objetivo es simplemente mantenerse en posición vertical y sin tocar el suelo. Progresivamente, el entrenamiento se orienta a aumentar la potencia generada, mejorar la eficiencia del movimiento para reducir el gasto energético y desarrollar la capacidad de sostener la patada durante periodos prolongados sin perder altura. La mejora del eggbeater es un proceso de años que no se completa hasta las categorías absolutas.
Desde el punto de vista biomecánico, el eggbeater es especialmente exigente para la musculatura interna de las caderas, los glúteos y los cuádriceps. Las nadadoras de natación artística desarrollan una fuerza y un control muscular en esa zona que las diferencia claramente de otras especialidades acuáticas. El trabajo de fuerza en seco, la natación de resistencia y los ejercicios específicos de eggbeater con resistencia adicional son parte habitual del plan de entrenamiento de cualquier nadadora artística de nivel competitivo.