Deporteka
🏅

Juegos Olímpicos

África en los Juegos Olímpicos: Kenia, Etiopía y las grandes figuras

Kenia, Etiopía y las grandes figuras del atletismo africano en los Juegos Olímpicos: la historia de un continente que conquistó las pistas de fondo del mundo.

África en los Juegos Olímpicos: Kenia, Etiopía y las grandes figuras africa juegos olímpicoskenia atletismo olímpicoetiopía juegos olímpicosabebe bikilaatletismo africano olimpiadas

Cuando Abebe Bikila cruzó la meta de la maratón de Roma 1960 descalzo, en la oscuridad de la noche, junto a la Vía Apia iluminada por antorchas, África entera conquistó los Juegos Olímpicos. Desde ese momento, el continente africano ha escrito algunas de las páginas más hermosas de la historia del atletismo olímpico, aunque su presencia en el medallero general siga siendo asimétrica respecto a otras regiones del mundo.

Abebe Bikila: el nacimiento de un mito

La historia del olimpismo africano comienza, prácticamente, con Abebe Bikila. El soldado etíope de la guardia imperial fue una revelación absoluta en Roma 1960: no solo ganó la maratón, sino que lo hizo descalzo, corriendo por la Vía Apia empedrada de noche, con una zancada perfecta y sin aparente esfuerzo visible. Su tiempo, 2:15:16, fue récord del mundo.

En Tokio 1964 lo repitió, esta vez con zapatillas, apenas seis semanas después de una operación de apendicitis. Fue el primer atleta en ganar dos maratones olímpicas consecutivas. La tragedia llegó en 1969, cuando un accidente de coche lo dejó tetrapléjico. Murió en 1973, a los 41 años. En Etiopía es considerado un héroe nacional de la misma categoría que cualquier figura política o militar.

Su compatriota y compañero de equipo Mamo Wolde continuó el legado etíope ganando la maratón en Ciudad de México 1968 (donde Bikila tuvo que abandonar por lesión) y la plata en Múnich 1972.

Kenia: la fábrica de campeones

Si Etiopía fue la pionera, Kenia construyó el sistema más consistente de atletismo de fondo de la historia. Desde que Kip Keino ganó los 1.500 metros en Ciudad de México 1968 (superando al favorito americano Jim Ryun que sufría la altitud), la pequeña nación del África Oriental se convirtió en sinónimo de excelencia en las carreras de medio fondo y fondo.

Kip Keino ganó también el oro en los 3.000 metros obstáculos en Múnich 1972 y se convirtió en el primer gran embajador del atletismo keniano. Pero lo más sorprendente es que su éxito no fue individual, sino el comienzo de una tradición que se ha perpetuado durante más de cincuenta años.

John Ngugi, Yobes Ondieki, Ezekiel Kemboi (cuatro veces campeón mundial y dos veces olímpico en obstáculos), David Rudisha (que estableció el récord mundial de los 800 metros en Londres 2012 con un 1:40:91 en una carrera que los expertos calificaron como perfecta), Eliud Kipchoge (el primer hombre en correr la maratón en menos de dos horas, aunque en condición no oficial) son solo algunos nombres de una lista interminable.

El fenómeno keniano ha sido estudiado exhaustivamente. Los científicos señalan que la mayoría de los mejores fondistas kenianos provienen de las montañas del Valle del Rift, especialmente de la región de Nandi Hills, donde vive la etnia kalenjin. Nacen y crecen a más de 2.000 metros de altitud, lo que desarrolla su capacidad aeróbica desde la infancia. Muchos corren varios kilómetros diarios para ir a la escuela. Y el atletismo representa la vía más accesible para salir de la pobreza.

Etiopía: Miruts Yifter, Haile Gebrselassie y los herederos

Etiopía nunca perdió su tradición atlética después de Bikila. Miruts Yifter, apodado “Yifter el Ladrón” por sus devastadores cambios de ritmo en los últimos metros, ganó los 5.000 y 10.000 metros en Moscú 1980 a los 33 años, en una actuación memorable.

Pero el mayor atleta etíope de las décadas siguientes fue Haile Gebrselassie, quien aunque no tuvo tanta fortuna en los Juegos (ganó los 10.000 metros en Atlanta 1996 y Sídney 2000, pero falló en la maratón olímpica), fue durante más de una década el mejor atleta de fondo del planeta, batiendo el récord mundial de maratón en Berlín 2008 con 2:03:59.

Tirunesh Dibaba ganó los 5.000 y 10.000 metros en Pekín 2008 y el 10.000 en Londres 2012, y es considerada la mejor fondista femenina de la historia. Su compatriota Meseret Defar ganó en múltiples ocasiones los 5.000 metros olímpicos. La continuidad etíope en el fondo es tan sólida como la keniana, y la rivalidad entre ambos países ha elevado los niveles del atletismo de fondo a cotas inimaginables.

Marruecos: el atletismo del norte africano

El norte de África tiene su propia historia atlética olímpica. Marruecos fue el gran dominador de las carreras de medio fondo en los años 80 y 90. Said Aouita ganó los 5.000 metros en Los Ángeles 1984 y estableció varios récords mundiales. Nawal El Moutawakel se convirtió en Los Ángeles 1984 en la primera mujer africana y árabe en ganar un oro olímpico, en los 400 metros vallas, en un hito que trasciende el deporte.

Hicham El Guerrouj, el “Rey de la Milla”, fue quizás el mejor medio fondista de la historia: ganó los 1.500 metros y los 5.000 metros en los mismos Juegos (Atenas 2004), un doblete que nadie había logrado desde Paavo Nurmi en 1924.

Sudáfrica: el regreso del apartheid al olimpismo

Sudáfrica tiene una historia olímpica interrumpida que refleja la brutalidad del apartheid. El país compitió en los Juegos desde 1904, pero fue excluido en 1964 por el Comité Olímpico Internacional debido a sus políticas de segregación racial. Durante 28 años, Sudáfrica estuvo fuera del olimpismo.

Su regreso en Barcelona 1992, con la transición democrática en marcha, fue uno de los momentos más emotivos de aquellos Juegos. La delegación sudafricana, racialmente mixta por primera vez, recibió una ovación especial en la ceremonia de apertura. Desde entonces, Sudáfrica ha brillado en atletismo (Caster Semenya, campeona en los 800 metros de Río 2016), natación y rugby sevens.

El continente en su conjunto: desigualdades y potencial

Más allá de Kenia, Etiopía y Marruecos, el atletismo africano tiene talentos en muchos países: Uganda (Joshua Cheptegei, el mejor fondista del mundo en la actualidad), Nigeria (velocistas y saltadores), Botswana (velocistas como Isaac Makwala), Senegal y muchos más.

El principal obstáculo para el desarrollo del olimpismo africano es estructural: falta de infraestructuras deportivas, escasez de financiación para los comités olímpicos nacionales y las dificultades para obtener visados para entrenar en el extranjero. A pesar de ello, el talento africano sigue emergiendo con fuerza, y el continente —con más de 1.400 millones de habitantes— tiene un potencial deportivo olímpico que todavía está muy lejos de haberse desarrollado por completo.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue el primer atleta africano en ganar un oro olímpico?
Abebe Bikila, maratoniano etíope, fue el primer atleta subsahariano en ganar un oro olímpico. Lo hizo en Roma 1960, corriendo descalzo los 42,195 kilómetros de la maratón en un tiempo récord de 2:15:16. Cuatro años después, en Tokio 1964, repitió el oro con zapatillas y batió de nuevo el récord mundial.
¿Por qué Kenia y Etiopía dominan las carreras de fondo?
Los científicos del deporte atribuyen el dominio keniano y etíope en las carreras de fondo a una combinación de factores: altitud de entrenamiento (muchos atletas viven y entrenan a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar), genética favorable en la eficiencia del consumo de oxígeno, una cultura del atletismo como vía de escape de la pobreza, y una tradición de correr largas distancias desde la infancia.
¿Cuándo participó por primera vez Sudáfrica en los Juegos Olímpicos modernos?
Sudáfrica participó en los Juegos desde 1904, pero fue excluida del movimiento olímpico en 1964 por el régimen del apartheid y no regresó hasta Barcelona 1992, cuando la nación estaba en plena transición democrática. Su reaparición fue recibida con una ovación en la ceremonia de apertura.
¿Qué países africanos han organizado los Juegos Olímpicos?
Ningún país africano ha organizado aún los Juegos Olímpicos de Verano ni de Invierno. Ha habido candidaturas africanas, pero el continente sigue esperando su primera edición. El COI reconoce el desequilibrio y ha mostrado apertura a candidaturas africanas para ediciones futuras.

Más artículos sobre los JJOO