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Juegos Olímpicos

Los casos de dopaje más sonados en los Juegos Olímpicos

De Ben Johnson en Seúl 1988 a Marion Jones en Sídney 2000: los escándalos de dopaje más impactantes de la historia olímpica y cómo evolucionó el control antidopaje.

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El dopaje en el deporte olímpico no es un fenómeno reciente. Tiene más de un siglo de historia, y en ese tiempo ha pasado de ser una práctica tolerada a convertirse en el mayor enemigo de la integridad deportiva. Estos son los casos que marcaron época y los momentos que cambiaron las reglas del juego.

Los primeros casos: cuando doparse ni siquiera era ilegal

El primer escándalo de dopaje en unos Juegos Olímpicos data de San Luis 1904. El maratoniano estadounidense Thomas Hicks cruzó la línea de llegada en primer lugar después de que sus entrenadores le administraran sulfato de estricnina mezclado con brandy durante la carrera. Hicks llegó a la meta en estado de alucinación y tuvo que ser atendido de urgencia. No obstante, se le reconoció la victoria porque en aquel momento no existía ninguna norma que prohibiera esas sustancias.

El concepto de “trampa” en el deporte de la época era muy diferente al actual. El uso de estimulantes, incluida la estricnina a dosis bajas (que entonces se usaba como tónico), era considerado parte de la preparación atlética.

La muerte de Tommy Simpson: el despertar del mundo deportivo

Aunque no ocurrió en unos Juegos Olímpicos, la muerte del ciclista británico Tommy Simpson en el Tour de Francia de 1967 fue el punto de inflexión que obligó al mundo del deporte a tomarse en serio el dopaje. Simpson colapsó en la subida al Mont Ventoux por una combinación de anfetaminas, alcohol y calor extremo. Tenía 29 años.

El impacto mediático de su muerte empujó al COI a implementar controles antidopaje serios por primera vez. Un año después, en México 1968, se realizaron los primeros test oficiales en unos Juegos Olímpicos.

Los primeros controles: México 1968

En los Juegos de Ciudad de México 1968 se realizaron por primera vez controles antidopaje de forma sistemática. Sin embargo, la infraestructura era todavía muy rudimentaria: los laboratorios no podían detectar esteroides anabolizantes, que ya circulaban ampliamente en el deporte de élite. Los controles de ese período detectaban fundamentalmente anfetaminas y narcóticos.

El lanzador de peso estadounidense Harold Connolly admitió años después que prácticamente toda su generación de atletas de fuerza utilizaba esteroides. La diferencia entre unos y otros era simplemente quién había tenido mala suerte con los controles.

Ben Johnson en Seúl 1988: el escándalo más mediático del siglo XX

El 27 de septiembre de 1988 está grabado en la memoria del deporte como el día en que la inocencia se rompió definitivamente. El velocista canadiense de origen jamaicano Ben Johnson ganó los 100 metros lisos en los Juegos de Seúl con un tiempo de 9,79 segundos, récord del mundo, en lo que se había anunciado como “la carrera del siglo”: Johnson contra Carl Lewis, Linford Christie y Calvin Smith.

Dos días después, el test antidopaje confirmó estanozolol en su muestra. Johnson fue descalificado, perdió la medalla y el récord. Las imágenes de su llegada triunfal a la meta se convirtieron en uno de los símbolos más dolorosos del dopaje deportivo. El oro pasó a Carl Lewis, que a su vez había dado positivo por pseudoefedrina antes de los Juegos, aunque el COI aceptó su explicación de consumo inadvertido.

El Estado dopado: RDA y URSS, dopaje como política de Estado

Los casos individuales son impactantes, pero el capítulo más oscuro del dopaje olímpico fue el sistema estatal de la República Democrática Alemana (RDA). Desde los años 70 hasta la reunificación en 1990, el Estado alemán oriental desarrolló un programa sistemático de administración de esteroides anabolizantes a sus atletas, muchos de ellos menores de edad que no sabían lo que tomaban.

El programa, conocido como Staatsplan 14.25, afectó a miles de deportistas. Las atletas femeninas de natación y atletismo de la RDA presentaban características físicas que generaban sospechas, pero los controles de la época no podían confirmarlas. Décadas después, muchas de esas exatletas sufrieron graves consecuencias de salud y algunos directivos del programa fueron juzgados en los tribunales alemanes.

La URSS también implementó programas similares, aunque menos documentados públicamente.

Marion Jones en Sídney 2000: cinco medallas retiradas años después

La atleta estadounidense Marion Jones fue la gran estrella de los Juegos de Sídney 2000, donde ganó cinco medallas (3 oros y 2 bronces). Durante años negó el dopaje con contundencia. En 2007, ante las pruebas del caso BALCO (un laboratorio que fabricaba esteroides diseñados para no ser detectados), confesó haber usado la sustancia conocida como “The Clear” antes de los Juegos del año 2000.

Jones devolvió todas sus medallas y fue condenada a seis meses de prisión por mentir a los investigadores federales. Fue el primer caso de una campeona olímpica que admitía dopaje de forma retrospectiva y tenía que devolver físicamente las medallas.

El dopaje de Estado ruso: de Sochi 2014 a París 2024

El capítulo más reciente y grave de dopaje olímpico afecta a Rusia. En los Juegos de Invierno de Sochi 2014, una investigación liderada por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) y el investigador Richard McLaren reveló un sistema organizado a nivel estatal para sustituir muestras de orina de atletas positivos por muestras limpias, pasadas a través de un agujero en la pared del laboratorio durante los propios Juegos.

El escándalo llevó a la prohibición parcial o total de la participación rusa en varias ediciones. En los Juegos de París 2024, los atletas rusos y bielorrusos solo pudieron participar como “atletas neutrales individuales” (AIN) bajo condiciones estrictas, sin bandera ni himno.

Los controles actuales: WADA, el pasaporte biológico y los reanálisis

El antidopaje moderno funciona en varios niveles. La WADA (Agencia Mundial Antidopaje) coordina los controles a nivel global. El pasaporte biológico del atleta (ABP) registra parámetros hematológicos y biológicos de cada deportista a lo largo del tiempo, de forma que cualquier variación anormal activa una investigación.

Además, el COI conserva las muestras de orina y sangre durante 10 años y las reanáliza con tecnología más avanzada. Eso ha permitido detectar positivos retroactivos en Pekín 2008 y Londres 2012, con más de cien medallas reasignadas en total. El dopaje ya no termina cuando acaban los Juegos.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasó con Ben Johnson en Seúl 1988?
Ben Johnson ganó los 100 metros en Seúl 1988 con un tiempo de 9,79 segundos, récord del mundo. Dos días después dio positivo por estanozolol, un esteroide anabolizante, y le retiraron la medalla y el récord. Fue uno de los escándalos deportivos más mediáticos del siglo XX.
¿Cuántas medallas se han retirado por dopaje en los JJOO?
El número exacto varía con los años porque el COI ha realizado reanálisis retrospectivos de muestras de ediciones anteriores. Tras los reanálisis de las muestras de Pekín 2008 y Londres 2012, más de 100 medallas adicionales fueron retiradas o reasignadas. En total, se estima que más de 150 medallas olímpicas han sido anuladas por dopaje a lo largo de la historia.

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