Los Juegos Olímpicos de París 2024, celebrados del 26 de julio al 11 de agosto, fueron la tercera vez que la capital francesa acogió los Juegos de verano (tras 1900 y 1924) y lo hicieron de una manera que marcó un antes y un después en la historia de la ceremonia inaugural. Cien años después de sus últimos Juegos, París apostó por la ruptura con la tradición para ofrecer un espectáculo sin precedentes.
La ceremonia del Sena: una apertura histórica
Por primera vez en la historia olímpica moderna, la ceremonia de apertura no se celebró en un estadio. Los 10.714 atletas participantes desfilaron a bordo de barcazas por el río Sena durante seis kilómetros, ante un público de aproximadamente 300.000 personas en las orillas del río y decenas de millones de espectadores en todo el mundo.
El recorrido fluvial pasó junto a algunos de los monumentos más reconocibles del mundo: Notre-Dame (en plena reconstrucción tras el incendio de 2019), el Louvre, el Pont Neuf y el Musée d’Orsay. En cada puente se desarrollaban actuaciones artísticas con referencias a la cultura y la historia de Francia.
La ceremonia culminó junto al Trocadero, frente a la Torre Eiffel, donde el pebetero olímpico fue encendido y posteriormente elevado al cielo de París suspendido de un globo aerostático, creando una imagen nocturna de impacto visual extraordinario.
Léon Marchand: el fenómeno de su generación
Si hubo un nombre que resonó por encima de todos en París 2024, fue el del nadador francés Léon Marchand. Con solo 22 años, ganó cuatro medallas de oro en pruebas individuales: 200m mariposa, 200m braza, 400m estilos y 200m estilos, igualando una hazaña que únicamente Michael Phelps había logrado antes en la historia del deporte acuático.
Competir ante el público francés en la piscina de La Défense Arena añadió una dimensión emocional extraordinaria a sus actuaciones. Cada final suya era una explosión de ruido y emoción que los aficionados al atletismo acuático difícilmente olvidarán.
La vuelta de Simone Biles
Tres años después de su retirada temporal en Tokio 2020 —donde anteponía su salud mental a la competición—, Simone Biles regresó a los Juegos Olímpicos con una actuación que dejó claro que seguía siendo la mejor gimnasta del mundo. Ganó la medalla de oro en el concurso completo por equipos, el oro en el concurso completo individual y la medalla de oro en salto, además de una plata en suelo.
Su regreso fue también un mensaje cultural poderoso: la atleta que en Tokio había elegido su bienestar sobre la gloria olímpica volvía para demostrar que ambas cosas podían coexistir.
Mondo Duplantis y el récord del mundo
El atleta sueco de origen estadounidense Armand “Mondo” Duplantis no solo ganó el oro en pértiga masculina, sino que estableció un nuevo récord del mundo con 6,25 metros, superando su propia marca anterior. Fue uno de los momentos más celebrados del atletismo en unos Juegos donde el Stade de France acogió actuaciones de alto nivel en prácticamente todas las disciplinas.
España en París: un balance positivo
El equipo español tuvo una actuación destacada en París. Carlos Alcaraz se convirtió en el primer tenista español en ganar el oro olímpico individual masculino, añadiendo la medalla de oro a su palmarés ya repleto de Grandes Slams. La selección masculina de fútbol revalidó el oro de Tokio ganando la final frente a Francia ante un estadio volcado, en lo que fue uno de los partidos más emotivos del torneo.
En la piscina, la presencia española fue relevante con varias finales alcanzadas. El piragüismo volvió a ser uno de los deportes con mejor rendimiento del equipo español, con medallas en varias modalidades. El judo, la taekwondo y el atletismo también contribuyeron al medallero.
Innovaciones y controversias
París 2024 introdujo varias novedades en el programa olímpico. El breaking (breakdance) debutó como disciplina olímpica, aunque fue también una de las más comentadas por la dificultad de juzgar una disciplina artística en un contexto de competición. El juicio de la australiana Raygun generó memes virales y un debate global sobre los criterios de puntuación.
Las competiciones de skateboard, surf (celebradas en Tahití, a 15.700 kilómetros de París) y escalada consolidaron su presencia olímpica iniciada en Tokio y atrajeron a audiencias jóvenes que los deportes tradicionales no siempre alcanzan.
Un balance final
París 2024 fue unos Juegos que lograron equilibrar el espectáculo con la competencia deportiva, la innovación con el respeto a la tradición olímpica. La ciudad se volcó con el evento de una manera que pocas veces se había visto en la historia reciente de los Juegos, y los atletas respondieron con actuaciones que justificaron con creces la espera de cuatro años.