De los diez países fundadores de la IOF en 1961, la orientación deportiva se ha expandido a más de 80 naciones en todos los continentes. Esta expansión no ha sido uniforme ni rápida: ha sido un proceso gradual de décadas, impulsado por la emigración escandinava, los intercambios deportivos internacionales, el crecimiento del movimiento olímpico y la globalización del deporte de aventura y resistencia.
Las primeras oleadas de expansión: Europa Central y del Este
La primera gran oleada de expansión fue hacia Europa Central. Suiza, Alemania, Austria, Checoslovaquia, Hungría y Bulgaria ya eran países fundadores de la IOF en 1961, y durante los años sesenta y setenta la orientación creció con fuerza también en la URSS, Polonia, Rumania y otros países del bloque soviético. La cultura de los deportes de masa al aire libre que fomentaban los regímenes comunistas favoreció la práctica de un deporte que no requería instalaciones costosas y que podía organizarse en los bosques estatales.
Gran Bretaña e Irlanda desarrollaron sus federaciones en los años sesenta, y desde allí la orientación se exportó a Australia y Nueva Zelanda con la diáspora británica. El Reino Unido aportó además una contribución fundamental a la profesionalización técnica del deporte: el desarrollo de sistemas cartográficos específicos y la creación de algunas de las revistas y publicaciones técnicas más influyentes de la orientación mundial.
Asia y el Pacífico
El gran salto hacia Asia se produjo en los años ochenta y noventa. Japón fue el primer país asiático en desarrollar una escena de orientación competitiva de nivel, con federación activa, competiciones nacionales y participación en el WOC desde finales de los setenta. La orientación japonesa tiene características propias: una enorme base de practicantes en entornos universitarios y una cultura de organización meticulosa que ha producido algunos de los mejores mapas de orientación del mundo.
China comenzó su desarrollo más tarde, pero con mayor impulso institucional: el deporte fue adoptado como actividad físico-educativa en universidades y escuelas, lo que proporcionó una base de practicantes muy amplia. Kazajistán y otros países de Asia Central, herederos de la tradición orientadora soviética, han producido corredores de nivel mundial en los últimos años.
Las competiciones internacionales juveniles
La creación del JWOC (Junior World Orienteering Championships) en 1992 fue un hito clave en la expansión del deporte. Al tener una competición mundial propia para menores de 21 años —separada del WOC senior— se creó un escalón de competición internacional accesible para las naciones en desarrollo y un objetivo concreto para los jóvenes orientadores de todo el mundo. El JWOC se ha convertido en el trampolín desde el que muchos de los mejores orientadores del mundo han dado el salto al nivel élite.
El EYOC (European Youth Orienteering Championships) para menores de 18 años y los WUOC (World University Orienteering Championships) completaron el calendario de competiciones internacionales para jóvenes, creando un sistema de escalones competitivos que permite a los orientadores desarrollarse en la competición internacional desde los 14-15 años.
La orientación en España
España tiene una larga tradición orientadora, con la Real Federación Española de Orientación (RFEO) como organismo rector. El deporte se desarrolló en España principalmente a partir de los años setenta, vinculado a los clubes de montaña y al excursionismo. Cataluña, el País Vasco, Navarra, Madrid y Galicia son las comunidades con mayor tradición y número de clubes. España ha participado regularmente en los WOC y cuenta con algunos orientadores que han competido a nivel internacional, aunque la brecha con las potencias nórdicas sigue siendo significativa en el nivel élite.