Una de las curiosidades más interesantes del parkour es que este deporte asociado a la juventud urbana y la contracultura tiene unas raíces profundamente militares. Entender esta conexión es clave para comprender la filosofía de eficiencia que define la disciplina.
El método natural de Hébert
A principios del siglo XX, el oficial naval francés Georges Hébert revolucionó el entrenamiento físico con su “méthode naturelle” (método natural). Hébert había observado la capacidad física excepcional de los pueblos indígenas durante sus viajes navales y concluyó que el entrenamiento occidental había olvidado los movimientos fundamentales del cuerpo humano.
Su método se organizaba en diez categorías de movimiento natural: marcha, carrera, salto, cuadrupedia, escalada, equilibrio, lanzamiento, levantamiento, defensa y natación. Hébert creó circuitos de obstáculos para practicar estas habilidades de forma integrada.
El ejército francés adoptó el método natural como base del entrenamiento físico de sus soldados. El famoso “parcours du combattant” —recorrido del combatiente— es la aplicación militar del método natural de Hébert, y es el ancestro directo del nombre “parkour”.
Raymond Belle: del ejército a los tejados
Raymond Belle, padre de David, fue formado en la tradición del método natural durante su etapa en las fuerzas militares francesas. Llegó a Francia como huérfano vietnamita y fue acogido por el ejército. Su entrenamiento lo convirtió en un atleta excepcional: se hizo famoso como bombero por sus capacidades físicas extraordinarias, especialmente en escalada y movilidad en altura.
Raymond Belle transmitió a su hijo David los principios del movimiento eficiente: no la acrobacia por la acrobacia, sino el movimiento con propósito. Esta herencia es la que David Belle aplicó al entorno urbano de Lisses para desarrollar el parkour.
De la utilidad al arte
Lo fascinante de la evolución del parkour es el camino recorrido: de un sistema diseñado para preparar soldados para el combate, pasó a una disciplina de superación personal practicada por adolescentes en ciudades, y de ahí a un deporte con reconocimiento internacional y dimensión artística.
Pero la esencia funcional permanece: a diferencia de muchos deportes que son construcciones artificiales, el parkour simula habilidades que tienen utilidad real. Esa conexión con lo funcional, heredada de las raíces militares, es parte de lo que hace al parkour filosóficamente singular.