Pocas disciplinas deben tanto al cine como el parkour. Mientras que la mayoría de deportes se expanden a través de la televisión deportiva o las competiciones, el parkour llegó a millones de personas alrededor del mundo gracias a las películas, los documentales y, más tarde, los vídeos de internet. El gran pantalla fue el primer y más potente catalizador de la explosión global del parkour.
La historia cinematográfica del parkour comienza antes de lo que mucha gente cree. “Yamakasi - Les samouraïs des temps modernes” (2001), producida por Luc Besson, fue la primera vez que una película de gran producción mostró el movimiento urbano del grupo original de Lisses al gran público. La película, de argumento sencillo pero con unas escenas de acción rodadas sin trucos ni CGI, demostró que lo que hacían estos jóvenes en los tejados y muros de las ciudades era visualmente extraordinario y podía sostener una narrativa cinematográfica. El impacto no fue inmediato ni masivo —la película tuvo éxito en Francia pero distribución limitada internacionalmente— pero fue el primer gran escalón.
El salto definitivo llegó con “Casino Royale” (2006). La secuencia de apertura en que Sébastien Foucan, uno de los fundadores del freerunning, interpreta al terrorista Mollaka huyendo de James Bond por un laberinto de estructuras de construcción en Madagascar, es una de las escenas de acción más influyentes del cine de los años 2000. En unos cinco minutos, el parkour y el freerunning se mostraron a la audiencia más masiva posible: los seguidores de James Bond en todo el mundo. La pregunta “¿cómo se llama ese deporte?” explotó en buscadores e internet, llevando a millones de espectadores a descubrir YouTube y las comunidades de traceurs que ya existían en la red. “Casino Royale” no inventó el parkour, pero lo lanzó al universo de la cultura popular mainstream de manera irreversible. “District B13” (2004), protagonizada por David Belle, completó el tríptico cinematográfico del parkour: una película de acción francesa en la que el fundador del parkour realizó todas sus propias escenas de movimiento, creando un documento histórico único de sus capacidades en plena madurez atlética.